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Una clase presencial de Marketing digital

Por fin, después de todos los altibajos infecciosos, he vuelto a impartir una clase presencial y nada menos que de 4 horas seguidas ¡un reto! Hasta que empiezas y todo va saliendo solo. Aunque cuando eran online pudimos ver más materia, pero esas interrupciones, las preguntas y la interacción en general son geniales. Lo echaba de menos. Porque todo ese feedback inmediato forma parte también del contenido de cada sesión y ayuda mucho a enfocarse en lo que de verdad le interesa a los oyentes. Además, así sabes seguro que no los estás perdiendo. Un auténtico placer. ¿Lo mejor? Que lleguen la hora de irse a casa y te pidan que sigas. Eso no tiene precio. El marketing digital sigue siendo un rompecabezas para muchos emprendedores, que o no saben cómo sacarle partido o no entienden por donde empezar. Y lo malo es que eso genera mucho rechazo ¡una pena! Y me encantaría ayudar a la gente para hacérselo más fácil, al menos esas directrices básicas que deben poner en marcha, a discernir lo que p...

Perder peso ¿de verdad es tan difícil?

Qué pregunta más difícil y qué complejo es emitir veredictos generales sin decir barbaridades. Yo recuerdo haber estado interesada en la nutrición desde siempre, quizás desde los 9 o 10 años que empecé a preparar la cena para todos en casa, porque mis padres llegaban tarde. Mis habilidades se limitaban a cosas de sartén (vuelta y vuelta), a preparar hervidos en la olla exprés y a cocer pasta, poco más. Pero recuerdo haber leído libros de cocina de mi madre y un montón de revistas sobre nutrición y nutrición deportiva. ¿Tú recuerdas esta revista? Te aseguro que yo era fan absoluta y el caso es que no sé cómo empezó mi relación con ella ni cuándo, pero me empapaba de todas las referencias porque explicaba los procesos celulares y demás con todo lujo de detalles. Hidratos, grasas, proteínas, podía valorar (al estilo "culturista") las proporciones de macro nutrientes que se consideraban equilibradas. Todo esto siempre condicionado por el estilo de vida y alimentación que marcaba ...

Lo que más nos preocupa a las mujeres

Esto no lo digo yo, lo dice un estudio de la organización humanitaria internacional CARE y su conclusión es que no vemos más allá de nuestros ingresos mensuales, la comida o la salud mental, algo que me parece una reinterpretación de los típicos "salud, dinero y amor" que rezaba la canción.  Pero entonces o estamos todas enamoradas o compartir nuestra vida con alguien cada vez nos preocupa menos, algo que ha dejado su sitio libre en nuestras cabezas para ser ocupado por nuestra alimentación y todo lo que de ella se deriva; peso, estado físico, salud, abastecimiento de alimentos, dieta, menús, nutrición, etc. ¿No te parece paradójico? Hace no mucho se nos instaba a estar perfectas para poder emparejarnos a nuestro antojo y ahora preferimos simplemente preocuparnos por nuestra alimentación, con independencia de que nuestros colegas varones u otras mujeres, puedan o no fijarse en nosotros. Creo que al final habría funcionado eso que tanto se nos repite en las redes y medios, eso...

La revolución femenina a medio camino

Si hay algo que nos cuesta más en general, eso son los cambios y, salvo contadas excepciones, todos nos mostramos reticentes a ellos e incluso nos dejamos llevar un poco por la rueda de la rutina para evitarlos. Y en ese típico "a ver qué pasa", cuando por fin nos decidimos, podemos acabar peor que empezamos, nunca se sabe, pero de equivocarse se aprende. Bueno, excepto los que luchan activamente contra dichos cambios, claro, ahí no hay opción. Imagina el tiempo que hace desde que nuestras abuelas empezaron a hacer sus pinitos en el mercado laboral. Algunas por obligación, tras quedarse viudas o al tener que ocuparse de padres e hijos. Y otras por convicción o deseo innato, como una vía para contribuir, para ser de utilidad a otros, para desarrollarse, para realizarse o para ganar en autonomía y, por ende, en independencia. No creo que fuera fácil. Todos hemos conocido, a lo largo de la historia de la humanidad, ejemplos de personas adelantadas a su tiempo, libre pensadoras o...

La letra pequeña de las relaciones humanas

No todo es maravilloso en el mundo (tono irónico). Y es que debo admitir algo que seguramente tú ya sabes, que después de los 40 se reduce considerablemente la paciencia que tenemos disponible para dedicar a las relaciones. Ya sé que me he hecho un poco la remolona con esto, pero sí, confirmo que también aplica para mí misma. Partimos de la base de que sola se está genial y de que no hay necesidad alguna para no seguir así. Es decir, no me falta de nada en realidad. Y cambiar eso para compartir parte de mi tiempo libre con alguien... Solo sería razonable si el esfuerzo que eso me supone es proporcional o, dicho de forma, si compensa ¡o si me enamoro hasta las trancas! Pero bueno, que me refiero al esfuerzo consciente que hay que hacer para aceptar cosas "del otro" que puede que no entienda, que no comparta o que simplemente me parezcan poco coherentes. Y creo que aquí interviene otra gran verdad: que tengo más manías de las que soy capaz de admitir. Me incomoda el desorden, l...

OMAD o comiendo solo una vez al día

OMAD proviene del inglés "One Meal A Day", lo que se traduce en hacer una única comida al día y en el ayuno intermitente equivale a la opción 23:1, es decir, OMAD es ayunar durante 23 horas y comer durante 1 ¡cada día! ¿De dónde sale todo esto? Ya sabes que a mí me gusta probar cosas y cuando leí algunos de los datos de las investigaciones que le valieron el nobel en medicina a Yoshinori Ohsumi (2016) , no podía pasarlos por alto. Este tema de la autofagia me parece interesantísimo. Según demuestra, comer cada poco tiempo evita que nuestro organismo pueda realizar otras tareas muy necesarias para la salud, como la autofagia, una especie de autosanación celular. Por eso, las ingestas cada tres horas que vienen defendiendo los nutricionistas, no nos permiten tener el organismo en óptimas condiciones. Dentro de sus años de investigación, el doctor Yoshinori Ohsumi ha podido demostrar que, si comemos cada poco tiempo, nuestro cuerpo está ocupado en las digestiones sin descanso; t...

Pelillos a la mar (contiene intimidades que negaré en cualquier otro contexto)

Como ya estamos en verano y dejamos a la vista más carne de la habitual, he pensado que procede hablar de pelillos. Y, sin meterme en berenjenales, porque tengo cero ganas, te confieso que yo a mis pelos corporales no les tengo especial manía, pero tampoco un amor incondicional. Sobre todo después de dar la bienvenida a mis últimas canas físicas, que no son las de la cabeza. Sin duda me encanta mi melena y me la quedaré el tiempo que me apetezca, pero es otra zona la que me incomoda más. En concreto la zona genital. Y no, no me molesta en absoluto que haya mujeres con pelos en las axilas y con las piernas como cactus. Si es así es así y la libertad de poder hacer lo que te dé la gana con tu cuerpo es algo a lo que nadie debería renunciar.  Pero volviendo al tema, el caso es que a mí no me salen pelos en axilas. De hecho en una solo 3 o 4 y en la otra un par de docenas, lo que resulta un poco ridículo. Y son tan finitos que no se ven a partir de un metro de distancia. Es decir, yo p...