Jo, esto se hace un poco bola, a ratos. Es verdad que se echa de menos la cercanía de familiares, amigos y conocidos. Los cafés de los sábados, alguna cervecita improvisada y salir un poquito en general. Y no, por si te lo estás preguntando, todavía no me he apuntado a ningún grupo senderista, paseante, excursionista o que se le parezca. Los que ya están encantados de la vida son mis gatillos ¡creo que nunca se habían adaptado tan rápido! Atila ya ha entrado en modo ronroneo las 24 horas del día. Es un gato feliz. Oye, en serio, el tema de los contenedores en este pueblo es digno de estudio. Hay personas que caminan menos para ir cada día hasta su trabajo. Por otro lado, he pensado que quiero acondicionar este piso para sentirme lo más cómoda posible, por lo que vuelve la idea de convertir mi casa en un vergel. Ya sé que es del año pasado o así, pero la rescato del baúl de los recuerdos para ver si esta vez se nota un poco más y añado un poco de frescura y buen rollo a mi alrededo...
En este blog voy a hablar de barbaridades, de todas las que me apetezca. Comentaré situaciones de todo tipo, mi experiencia con Tinder, los achaques que me surjan y todo lo que me dé la gana.