Muchas veces no abres la nevera porque tengas hambre, lo haces por cansancio, porque estás nerviosa o porque necesitas para 5 minutos. También porque el día ha sido demasiado largo o porque algo dentro de ti necesita alivio… aunque no sepas el qué. Este es el inicio de uno de los patrones más comunes de la alimentación emocional: la ansiedad por la comida o ese comer "para anestesiarnos". Qué es realmente la ansiedad por la comida La ansiedad por la comida aparece cuando usamos la comida para regular emociones, aliviar tensión o llenar vacíos emocionales momentáneos. Y no, no tiene que ver únicamente con la gula ni con “la falta de fuerza de voluntad”, como muchas personas creen. Tiene más relación con el estrés, la sobrecarga mental, la ansiedad acumulada y los automatismos emocionales. Por eso muchas veces aparece incluso después de haber comido. Porque la ansiedad por la comida no nace en el estómago, sino en la mente y en las emociones. Hambre real vs hambre emocio...
En este blog voy a hablar de barbaridades, de todas las que me apetezca. Comentaré situaciones de todo tipo, mi experiencia con Tinder, los achaques que me surjan y todo lo que me dé la gana.