Debo confesar que, hasta hace relativamente poco tiempo, pertenecía a una escuela cosmética bastante sencilla: me lavaba la cara y a correr y alguna vez, si me acordaba, me ponía una hidratante, pero te aseguro que eso pasaba unas dos o tres veces al meses y porque al reír me notaba la cara tirante, como si se me fuera a cuartear. Fin. De acuerdo, no puedo decir que eso era una rutina de skin care exactamente, quizá más bien un pequeño mantenimiento. Pero claro, todo cambia y todo llega. De repente, me veo con 46 años, así del tirón y pasan dos cosas; una es que quiero colocarme de vez en cuando en el centro de mis prioridades, como debe ser y la otra, que ¡tengo ya 46 años! No sé si hace falta que te dé más detalles. Mi interés por mantener un poco mejor el estado de conservación de mi cara está creciendo por momentos y en mi ignorancia por las novedades cosméticas descubro que lavarse la cara e hidratarse parece haberse convertido en una irresponsabilidad temeraria. ¿Cuánd...
En este blog voy a hablar de barbaridades, de todas las que me apetezca. Comentaré situaciones de todo tipo, mi experiencia con Tinder, los achaques que me surjan y todo lo que me dé la gana.