Reconócelo, has crecido o has cambiado o has evolucionado, pero algo ya no casa contigo. Quizá tú también estás atravesando este momento vital, como muchas de nosotras, en el sucedo algo tan difícil de explicar. Algo como que un día te miras al espejo y piensas que esa mujer que has sido durante los últimos 15 o 20 años ya no te representa. Y quizá eso te hace sentir cierto miedo, porque no sabes exactamente quién eres ahora. No es una crisis. Es un duelo. Cuando hablamos de duelo solemos pensar en la pérdida de una persona, en ese dolor, pero realmente hay mucho tipos de duelo. También existe el duelo por la mujer que fuiste, por lo que quedó atrás. Quizá era una mujer que siempre decía que sí, que intentaba agradar, que quería demostrar que podía con todo, que perseguía objetivos e incluso que anteponía las necesidades de los demás a las suyas propias. Y no es que la odies o reniegues de ella, porque probablemente le debas mucho y quizá todo eso que fue o que fuiste merezca una ...
Esto me cabrea, me cabrea o me sorprende, no sabría decirte. Porque quizá nos dieron un manual equivocado sin querer o quizá no se molestaron en corroborar lo que ponía antes de contárnoslo a las mujeres. Durante años crecimos escuchando verdades que parecían indiscutibles, como que si tenías sobrepeso no debías correr porque ibas a destrozarte las rodillas; que las agujetas eran ácido láctico cristalizado; que había que comer muchas veces al día, pero poca cantidad, para “activar el metabolismo”; que ayunar era una especie de truco elegante contra el envejecimiento y las gorduras; que el frío fortalecía el sistema inmunológico o que entrenar en ayunas era casi una medalla de disciplina hacia la vía rápida del adelgazamiento. Y ahora, de repente, la ciencia empieza a matizar, corregir o directamente desmontar muchas de esas ideas. Y me dirás que es normal porque antes se sabía menos o que la ciencia avanza rápido, pero la verdad es que no es del todo cierto. Lo que pasaba es que durant...