En unos días se emitirá el último episodio de la quinta temporada del podcast que puse en marcha hace ya un año y medio. Y cuando empecé con este proyecto, cuando salió Reprograma tu mente para el éxito , la idea era sencilla: crear pequeñas conversaciones capaces de hacerte pensar y ofrecerte diferentes puntos de vista. No pretendía tener todas las respuestas y sigo sin tenerlas. De hecho, cuantos más años cumplo, más sospecho que una parte importante de madurar consiste precisamente en dejar de necesitar respuestas para todo . Pero sí que quería hacer algo. Quería hablar de esas cosas que nos pasan por dentro mientras por fuera seguimos rodando por la vida, como si supiéramos perfectamente qué estamos haciendo. Y así, conversación tras conversación, episodio tras episodio, hemos llegado al final de la quinta temporada. Cinco temporadas, 80 episodios semanales, muchas horas frente al micrófono y muchas más buscando, escribiendo y editando y una idea que cada vez parece más clara,...
Estaría bien adelgazar cinco kilos o veinticinco, pero no quiero que esto se convierta en un lastre diario. Bueno, a ver. Si desaparecieran misteriosamente mientras duermo tampoco voy a presentar una reclamación, solo digo que no quiero pasarme los próximos años pensando que mi cuerpo es un proyecto pendiente de reforma . Tampoco quiero una piel sin arrugas, una casa siempre recogida, una alimentación impoluta, una agenda perfectamente organizada, abdominales visibles, el armario por colores y una rutina de mañana que empiece a las cinco y media con agua templada con limón, meditación y gratitud. A las cinco y media yo siento gratitud si estoy durmiendo todavía y mi hija no me ha despertado pidiendo tetita o para que le cambie por una fuga de pis. Y bueno, qué se le va a hacer, últimamente pienso mucho en esto, en todo esto. Tenemos una vida entera dedicada a conseguir cosas, mejorar cosas, arreglar cosas y prepararnos para cosas que ocurrirán después. Yo miro mi armario o mi reflejo e...