Hay una frase que escuchamos con frecuencia a partir de cierta edad: "me estoy haciendo mayor". Sí, ya sé que yo también la digo y, por lo general, suele aparecer cuando ya no tenemos ganas de salir hasta las tres de la madrugada, cuando dejamos de discutir por cosas insignificantes o cuando empezamos a valorar más una tarde tranquila que un fin de semana frenético. Pero quizás lo que pasa es que ahora somos más selectivas y nena, déjame decirte que ahí hay una diferencia enorme. Los cambios después de los 40 no son una pérdida Durante mucho tiempo (y lo que nos queda) vivimos acumulando experiencias, personas, compromisos, responsabilidades, incluso opiniones ajenas. E intentamos estar en todas partes, agradar a todo el mundo y cumplir expectativas que ni siquiera sabemos quién creó. Pero amiga, llega un momento en el que algo cambia, quizás la claridad y descubrimos que el tiempo no es infinito y nuestra energía tampoco, así que gastar ambas cosas en algo que no nos gusta ...
Puede que esta sea una de las principales dudas de las mamás de nuestro tiempo, porque seguro que recuerdas algún que otro día en el que no has podido encontrar ni diez minutos para ti sola ¿me equivoco? Y esos diez minutos no están incluidos en ese tiempo que has sacado para poder organizar tu casa, para responder mensajes, para resolver o para trabajar, ese tiempo no cuenta. Dime cuántos días puedes sentarte a saborear tu café caliente o a leer un par de páginas de un libro o a pasear por el placer de hacerlo, sin un destino concreto o cuántos ratitos puedes dedicar a pensar o a no hacerlo, dime. Ahora piensa en esto ¿seguro que eso pasa porque no tienes tiempo o porque no te priorizas? Porque es muy probable que te hayas acostumbrado a colocarte siempre al final de tu lista de cosas pendientes y por eso a veces, cuando tienes algo de tiempo, no lo gastas en ti. Piénsalo sinceramente y dime que me equivoco. Y es que todo depende de nosotras, los hijos, la familia, el trabajo, la casa...