Hay un momento en el que de verdad de verdad te sientes cansada, no enfadada, cansada. Y quizás no ha pasado nada grave, nadie te ha tratado mal “del todo”, pero, aun así, te notas agotada, irritable, menos tú que de costumbre. Muchas mujeres no se dan cuenta de que están dando demasiado porque siempre han sido las que sostienen , las que entienden, las que ceden “un poco más” y las que ponen sobre sus hombres toda la carga y peso de las relaciones. Pero claro, esta forma de tratarnos a nosotras mismas termina convirtiéndose en una forma de vivir y de entender la vida y eso no es justo ni sano. Así que en este artículo te propongo detectar juntas esas señales y, sobre todo, poner límites sin sentirnos culpable ni egoístas ni malas personas . ¿Me acompañas? Dar demasiado no es generosidad, es desgaste Hay que empezar llamando a las cosas por su nombre, porque el problema en sí no es dar, sino hacerlo desde la obligación o desde el miedo a decepcionar o desde la ...
Comer por ansiedad: cómo reconocerlo en el momento y qué hacer para cortar el impulso sin sentir culpa
Deja de castigarte porque no se trata de fuerza de voluntad y tampoco es que no sepas cuidar de ti misma. Comer por ansiedad es una respuesta aprendida, que se ha convertido en automática y que resulta muy eficaz, pero claro, eficaz hasta que deja de serlo y se convierte en un lastre para ti, tu cuerpo, tu bienestar o tus metas. Y no, la comida no es el problema, pero sí lo que intentas tapar con esa comida, lo que quieres acallar con ella. Pero, como te he dicho, es algo aprendido y por eso mismo, si quieres, vas a poder reconocer el momento exacto en el que recurres a este impulso y así cortarlo sin castigarte después. Te ayudo. Alimentación emocional: cuando no es hambre, es otra cosa El hambre real avisa con tiempo , crece poco a poco si no le haces caso, se calma con casi cualquier comida y desaparece al comer. Pero la ansiedad no funciona así. La ansiedad llega de golpe, pide cosas concretas (como dulce, salado, cantidad) y no se sacia después de ingerir tu festín, solo se adorme...