Puede que esta sea una de las principales dudas de las mamás de nuestro tiempo, porque seguro que recuerdas algún que otro día en el que no has podido encontrar ni diez minutos para ti sola ¿me equivoco? Y esos diez minutos no están incluidos en ese tiempo que has sacado para poder organizar tu casa, para responder mensajes, para resolver o para trabajar, ese tiempo no cuenta. Dime cuántos días puedes sentarte a saborear tu café caliente o a leer un par de páginas de un libro o a pasear por el placer de hacerlo, sin un destino concreto o cuántos ratitos puedes dedicar a pensar o a no hacerlo, dime. Ahora piensa en esto ¿seguro que eso pasa porque no tienes tiempo o porque no te priorizas? Porque es muy probable que te hayas acostumbrado a colocarte siempre al final de tu lista de cosas pendientes y por eso a veces, cuando tienes algo de tiempo, no lo gastas en ti. Piénsalo sinceramente y dime que me equivoco. Y es que todo depende de nosotras, los hijos, la familia, el trabajo, la casa...
¿Últimamente te molestan cosas que antes apenas notabas? Como alguien que hace ruido al comer, una llamada que no esperabas, un comentario sin importancia o una tarea más para tu lista interminable... Cosas que has soportado con entereza, hasta que un día reaccionas con una intensidad excesiva que te sorprende. Te enfadas, respondes de forma seca o simplemente sientes que ya no tienes paciencia para nada. Si esto te ocurre, no significa que te hayas vuelto una persona más desagradable, porque a veces esto son solo señales de tu cuerpo intentando llamar tu atención. Te lo cuento. La irritabilidad después de los 40 no aparece por casualidad Existe la creencia de que la irritabilidad es simplemente una cuestión de carácter, pero te diría que la realidad es más compleja que todo eso. Y es que, a partir de los 40 años, muchas mujeres comienzan a experimentar cambios físicos, hormonales y emocionales que afectan directamente a su capacidad para gestionar el estrés diario o, hablemos claro, e...