Hay días en los que, lo que de verdad te agota, es decidir; decidir qué comer, qué comprar, qué cita médica hay que pedir, qué regalo gustará más, qué ropa necesita tu hija, qué tarea es la más urgente, qué factura pagar... Qué hacer con tu futuro. Y de repente, te quedas mirando la carta de un restaurante y eres incapaz de elegir ¿por qué pasa eso si no eres una persona indecisa? Porque estás agotada de pensar. ¿Te ha pasado alguna vez? La fatiga de decisión existe De un tiempo a estar parte, además del estrés o la ansiedad, empieza a estudiarse un fenómeno mucho más cotidiano: la fatiga de decisión. Porque nuestro cerebro tiene una capacidad limitada para tomar decisiones de forma consciente y cada elección consume recursos mentales. Y aunque elegir entre pasta o arroz parezca una tontería, el problema aparece cuando llevas todo el día decidiendo. Y es que, puede que antes de llegar a casa, ya hayas decidido: cómo organizar el trabajo, cómo gestionar un problema familiar, qué hacer c...
Hubo un tiempo en que tenías muy claro lo que querías; quizá soñabas con terminar tus estudios, encontrar un trabajo estable, formar una familia, comprar una casa, tener una vida tranquila o cualquier otra cosa que a priori desearas conseguir. Y quizá durante años, estos sueños eran los que te movían y paso a paso, con esfuerzo y sacrificio, te ibas moviendo en su dirección. Hasta que un día levantaste la vista y descubriste que muchas de aquellas metas ya estaban cumplidas. Pero ¿no se supone que deberías sentirte feliz? Entonces ¿qué es lo que no encaja? La trampa de vivir siempre para el siguiente objetivo Durante gran parte de nuestra vida vivimos mirando hacia delante, fantaseando con el futuro o lo que está por llegar; "cuando termine esta etapa...", "cuando encuentre pareja...", "cuando consiga ese trabajo...", "cuando los niños crezcan...", "cuando tenga más tiempo...", "cuando me jubile...". Y, sin date cuenta, convi...