Creo que es un tema muy recurrente, que no comentamos y que, a veces, no nos deja avanzar y sí, a mí también me pasa. Desde que me quedé embarazada, de alguna manera, mi cuerpo dejó de ser mío, había dejado de tener esa... libertad total. Primero, porque debes tomar ciertas medidas durante el embarazo, además de medicación y suplementos adicionales, después porque también tienes restricciones, por ejemplo en los alimentos y finalmente, porque dejas de sentirte "conectada" contigo. Es decir, hasta ese momento si te dabas un golpe sabes que la zona probablemente se pondría morada y te molestaría unos días hasta que se repusiera, igual que sabías que tal medicación te aliviaba el dolor de cabeza o que ese tipo de comida que te sienta mal, obviamente te iba a poner mal cuerpo si te la tomabas. Esto es lo normal. Era. Porque llevas habitando en ti suficientes años como para saber cuáles eran las reacciones causa-efecto que ibas a sentir bajo determinadas circunstancias y, aunque ...
Muchas veces no abres la nevera porque tengas hambre, lo haces por cansancio, porque estás nerviosa o porque necesitas para 5 minutos. También porque el día ha sido demasiado largo o porque algo dentro de ti necesita alivio… aunque no sepas el qué. Este es el inicio de uno de los patrones más comunes de la alimentación emocional: la ansiedad por la comida o ese comer "para anestesiarnos". Qué es realmente la ansiedad por la comida La ansiedad por la comida aparece cuando usamos la comida para regular emociones, aliviar tensión o llenar vacíos emocionales momentáneos. Y no, no tiene que ver únicamente con la gula ni con “la falta de fuerza de voluntad”, como muchas personas creen. Tiene más relación con el estrés, la sobrecarga mental, la ansiedad acumulada y los automatismos emocionales. Por eso muchas veces aparece incluso después de haber comido. Porque la ansiedad por la comida no nace en el estómago, sino en la mente y en las emociones. Hambre real vs hambre emocio...