Hay mujeres que parecen capaces de hacerlo todo, quizás tú seas una de ellas. Son mujeres que trabajan, que cuidan, que organizan, que resuelven problemas y que siempre van limpias (esto último a mí me parece magia). Mujeres que están pendientes de sus hijos, quizás también de sus padres, de sus compañeros de trabajo, de sus parejas y de todas las necesidades emocionales de las personas que las rodean ¡son súper mujeres! O eso parece desde fuera, porque se ven fuertes y capaces. Pero ¿qué hay por dentro? Pues ese es el problema, que por dentro están agotadas. Es una trampa, es el síndrome de la mujer que puede con todo y seguro que lo reconoces en seguida. Cuando ser fuerte se convierte en una obligación Ser una persona responsable es una virtud pero, en algunos casos, se convierte en una identidad . Porque algunas de nosotras llegamos a un punto en el que creemos que DEBEMOS poder con todo y es ahí cuando esa virtud se convierte en una carga. Para algunas fallar no es una opción, como...
Hay una frase que escuchamos con frecuencia a partir de cierta edad: "me estoy haciendo mayor". Sí, ya sé que yo también la digo y, por lo general, suele aparecer cuando ya no tenemos ganas de salir hasta las tres de la madrugada, cuando dejamos de discutir por cosas insignificantes o cuando empezamos a valorar más una tarde tranquila que un fin de semana frenético. Pero quizás lo que pasa es que ahora somos más selectivas y nena, déjame decirte que ahí hay una diferencia enorme. Los cambios después de los 40 no son una pérdida Durante mucho tiempo (y lo que nos queda) vivimos acumulando experiencias, personas, compromisos, responsabilidades, incluso opiniones ajenas. E intentamos estar en todas partes, agradar a todo el mundo y cumplir expectativas que ni siquiera sabemos quién creó. Pero amiga, llega un momento en el que algo cambia, quizás la claridad y descubrimos que el tiempo no es infinito y nuestra energía tampoco, así que gastar ambas cosas en algo que no nos gusta ...