Perdona si el título te confunde pero no, esto no va de jardinería o al menos, no literalmente. Esto va de que cuando cruzamos la barrera de los 40 (y de los 45), la vida nos invita a una profunda introspección. Además, ya sabes que cuando se acerca diciembre me gusta pensar en el año que se está terminando y en todo lo que dejo atrás, como una pequeña reflexión o balance para establecer las próximas metas. Ya no corremos tan desesperadamente porque, de una forma o de otra, las experiencias y los años nos han enseñado a afrontar la vida con un poco más de sosiego y reflexión; ahora, miramos con más detalle el paisaje que hemos construido. En esta etapa, el arte del bonsái se revela como un espejo fascinante de nuestros propios proyectos vitales y la gestión de nuestra madurez y lo cierto es que me gusta esa parábola, aunque debo confesar que todos y cada uno de los bonsáis que han caído en mis manos han muerto, así que... Es una suerte que esto no trate de jardinería. La Importan...
En este blog voy a hablar de barbaridades, de todas las que me apetezca. Comentaré situaciones de todo tipo, mi experiencia con Tinder, los achaques que me surjan y todo lo que me dé la gana.