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Momento vital: mejorando

¡Cuántas ganas tenía de escribirte! Pero lo cierto es que ser mamá es un trabajo a tiempo completo y que te ocupa las horas como si tal cosa; empiezas con el paseo y cuando te das cuenta ya la estás acostando y así, todo rodado, los días pasan con gran velocidad. Las noches también se hacen cortas, pero no hay tiempo para pasar sueño, solo algún bostezo furtivo mientras estás haciendo otra cosa. Un poco locura. ¿Vida social? Quizás dentro de un año, mientras tanto hay demasiadas cosas que hacer. ¿Morriñas? Bueno, no puedo decir que no haya cosas que eche de menos, pero realmente no son tan necesarias y es que ahora todo parece haberse quedado en un segundo plano. Supongo que, como casi todo en la vida, es cuestión de prioridades y ahora las mías son otras.  Solo un inciso: es cierto eso de que las personas que no tienen bebés no son conscientes de la cantidad de tiempo libre de que disponen. ¡Vaya! Tú y yo teníamos muchas cosas a medias que deberíamos ir retomando ¿verdad? Mientras...

La parte emocional de la maternidad

Ya estamos a las puertas de los 8 meses y empiezo a tener ganas de hacer cosas de "mujer" y no solo de madre. Cortarme las uñas, ducharme o lavarme los dientes requieren de estrategias de apoyo o personal de reserva y, aunque ya sé ir al baño con solo una mano, no está mal hacer algo que debería ser habitual con ciertas garantías de bienestar. Pero sí, por si lo piensas, realmente no me importa renunciar a eso y a mucho más solo por tener a mi pequeña en brazos y verla reír y descubrir con ella todo lo que el mundo puede ofrecerle. Sin duda ser madre es un estado continuo de debate interno, pero amañado porque siempre va a ser ella la primera. Lo cierto es que he podido comprobar la gran importancia de la emocionalidad, pero más que eso, la importancia de estar en un entorno de amor, comprensión, tranquilidad y respeto. Porque el nacimiento de un bebé trae consigo muchos altibajos emocionales y no es sino con cariño y paciencia como se solventan, en un entorno que no juzga, q...

¡He sobrevivido a la maternidad! De momento

¡Vaya tela! He tenido un bebé ¡HE TENIDO UN BEBÉ! Aun así, a pesar de repetirlo, me parece mentira, si no fuera por todo lo que he sufrido, llorado y vivido en estas últimas semanas. Eso sí que es real. Eso y que ahora solo doy medios abrazos, porque siempre tengo un brazo ocupado, claro. ¿Así es la maternidad? He llorado más que en toda mi vida junta y la mayor parte de las veces ni si quiera sabía por qué lo hacía, solo era un sentimiento fantasma y profundo que no podía detener, aunque si hay algo que destacar es la soledad, la sensación infinita de soledad, de no poder explicar, de no poder verbalizar y de no poder evitar o delegar todo ese dolor. La incomprensión exterior y ese apoyo que no estaba ahí también cuentan. En el hospital, cada persona que entraba a verme era para hacerme daño, la vía, los tactos, las sondas, la epidural, la cesárea y todo eso no mejora tras dar a luz. De repente te enfrentas a una imagen frente al espejo que no reconoces; hinchada, envejecida, cansada ...

Mi lista de los 40 se ha ido al garete

Cumplí los 40 años en confinamiento, encerrada en casa sola, con tres gatos y la mente desatada y llena de fantasías para los siguientes 10 años que completarían la década que estaba a punto de inaugurar. Ya sabes que la maternidad no entraba en mis planes, pero me acabo de dar cuenta de que además los ha desbaratado por completo. Ahora quedan solo unos pocos días para cumplir los 43 años y es justo recordar aquellos momentos para revivirlos de nuevo y, por qué no, recodificarlos en atención a los próximos acontecimientos. Aquí tienes la versión completa:  Mi lista de los 40 Voy a pegar aquí la parte que nos interesa y la iremos comentando: Cosas que tengo que hacer con 40 años: - Llevar de crucero a mi madre y mi hermana para tener una juerga desatada solo entre mujeres. Nunca hemos hecho algo así las tres y me encantaría disfrutar de ese tiempo con ellas, pero así, de vacaciones, sin preocupaciones a parte de "qué excursión escoger o en qué bar tomarnos el gintonic esta noche...

El fenómeno social del embarazo

Puede que todos los escritores tengamos ese punto de melodrama presente en nuestras descripciones, nuestras emociones o en la forma de procesar la vida. A mí, concretamente, me gusta más recurrir a la exageración, al humor y hablar de forma clara de todas esas cosas que nos sonrojan. Y como drama ya ha habido bastante, vamos a retomar un poco las risas y revivir todo eso que nos avergüenza del cuerpo humano. Aunque, para ser del todo franca, ahora mismo me resulta más fácil ceñirme a las afecciones del cuerpo humano embarazado, como es mi caso. ¡Ay! Y es que, es verte la prominente barriga de lejos y ya están todas recordando sus malas experiencias, sus dolores y sus historias personales para contártelas. Y cómo nos gusta dar consejos y emitir sentencias según nuestras propias vivencias y asimilaciones personales. Pero, cuando hay que hacerlo oficial, solo lees momentos románticos en los que "de repente noté una patada y morí de amor". Que digo yo ¿y qué notaste con todas las...

Te digo por fin adiós papá

Pues bueno, se fue mi padre, de la forma más definitiva y una pequeña esperanza murió con él, esa que creía que quizás algún día buscaría un acercamiento con nosotras, pero es posible que eso fuera siempre una ilusión sin sentido. Ahora ya no lo sabré. En la recta final de mi embarazo me planteo muchas cosas sobre la paternidad, como también me planteo la clase de mujer que soy o la madre que seré. Pero hay cosas que aún no comprendo. Cómo un padre pudo descargar su frustración con un niña que ni si quiera había alcanzado la adolescencia, con esas palabras tan duras que me dedicaba cuando estábamos a solas, "todo esto es culpa tuya", refiriéndose al cercano divorcio con mi madre.  Cómo fue capaz de burlarse de mi hermana una y otra vez con relación a su físico, insistiendo en que nadie la iba a querer o que parecía un barrilete. Cómo pudo, después de cumplirse varias semanas desde la separación, renunciar de forma unilateral a las visitas con nosotras, aludiendo a que había l...

Ese maravilloso mundo del embarazo (ironía ON)

Si esperas encontrar esa versión mística de lo que es un maravilloso embarazo o la exaltación del mágico milagro de crear vida dentro de ti, déjame decirte que no es aquí. Esto es más parecido a un paréntesis temporal en el que empiezas en un cierto momento vital y terminas en otro muy diferente, pero mientras tantos tienes que convivir con otro ser vivo en un único cuerpo que hasta ahora era solo tuyo, cediendo a sus caprichos y necesidades y permitiendo que un montón de kilos te colonicen para que el susodicho disponga de un mayor espacio para su comodidad y desarrollo. De hecho, creo que ese es un bueno punto de partida, la disparidad que se crea en tu interior cuando ves como el número de la báscula no deja de aumentar sin poder hacer nada por remediarlo, al contrario, debes ceder a ese aumento de peso supuestamente temporal, como resultado lógico de que todo este proceso está yendo bien. Es difícil. Te miras y te cuesta verte, sobre todo en esos primeros meses en los que empieza l...