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Sumo otro tatuaje, el más bonito de todos

Todas las edades tienen primeras veces. Yo las tengo a los 40 y seguiré teniéndolas en los que me queden y hace poco mi madre también tuvo una primera vez a sus 60 ¿no es fantástico?

Mi hermana y yo queríamos vincularnos de forma simbólica con un tatuaje, ya que ambas tenemos apellidos diferentes (yo cambié los míos a los 18 años), tampoco estaba de más. Ella es una de las personas más importantes de mi vida, fue mi primera amiga y la más fiel y me ha hecho rabiar más que nadie del planeta. Pero jamás perderá su lugar en mi corazón.

Una de las veces que estuvimos comentando la posibilidad de marcarnos con sendos dibujos, mi madre prestó atención. Supongo que poco a poco sembramos la semilla y esta fue creciendo, hasta que, comentando una de las posibilidades, nos dijo que ella también querría hacérselo.

Mi hermana y yo estábamos tan sorprendidas que creo que tomamos la decisión en ese mismo instante.


La huella de la izquierda es de mi cosecha, pero los corazones los compartimos las tres y en el mismo sitio. Dos más grandes, por mi hermana y yo y uno central más fuerte, por mi madre.

Te aseguro que según pasaban los días y no poníamos fecha, era mi madre la que insistía. Creo que me encantó eso; las ganas de hacer algo así, de probar y de compartir eso con nosotras. Aunque no creo que haya nada en el mundo que ella no hiciera por nosotras, pero aun así me gustó mucho.

Este es el más bonito de todos mis tatuajes.


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