Ir al contenido principal

Vivir en automático te está agotando: cómo coger las riendas después de los 40

Vivimos rápido, demasiado rápido. Saltamos de una tarea a otra, revisamos el móvil sin darnos cuenta, comemos mientras pensamos en lo siguiente y nos acostamos con la sensación de tener tareas pendientes. Y algunas sentimos ese cansancio extraño, excesivo, el cansancio mental y emocional, el que no podemos arreglar con una siesta ni con un café, ese que sigue ahí a la mañana siguiente.


Y es que, a partir de los 40, muchas mujeres empezamos a ser conscientes de la sensación de saturación con la que vivimos. Algo que sin duda añade más dificultad a nuestra vida. Pero no sabemos cómo evitarlo, porque en este ritmo moderno no hay cabida para estas cosas y lo que pasa es que estamos forzando la máquina. Estamos llevando a nuestra biología a puntos para los que no está preparada.

Por eso el cuerpo y la mente pasan factura.

Así que voy a contarte qué es eso de la vida consciente, una herramienta práctica que te ayudará a recuperar energía, claridad y bienestar, porque este mundo que no va a frenar por nosotras.

El piloto automático: el gran ladrón de energía

El cerebro humano es eficiente, está diseñado para automatizar y eso nos permite hacer muchas tareas casi sin pensar, como conducir. El problema aparece cuando todo se vuelve automático. Cuando te levantas, haces lo mismo, reaccionas igual, repites patrones, tomas decisiones sin reflexionar… y, poco a poco, pierdes contacto con lo que realmente sientes, necesitas o deseas. Estás saturada.

Míralo de esta forma, la sobrecarga mental que soportamos actualmente es brutal:

  • Información constante.

  • Notificaciones permanentes.

  • Multitarea continua.

  • Expectativas sociales elevadas.

  • Falta de descanso real.

Nuestro sistema nervioso no está preparado para procesar estímulos durante tantas horas seguidas y por eso cuando lo intenta se agota. Y muchas de nosotras decimos:

  • “Estoy cansada todo el tiempo.”

  • “No tengo energía para nada.”

  • “Siento que voy en automático.”

  • “No disfruto las cosas como antes.”

Y eso amiga mía es desconexión, pero de ti misma.

Después de los 40, el cuerpo pide otra forma de vivir

A partir de cierta edad, el cuerpo se vuelve más honesto y menos tolerante al caos. Cambian las hormonas, el metabolismo y la capacidad de recuperación ¡y se nota! Quizá antes podías ignorar el estrés, pero ahora se queda contigo más tiempo y se hace más cuesta arriba.

Entonces el cuerpo empieza a enviar señales claras:

  • Cansancio persistente.

  • Dificultad para concentrarte.

  • Irritabilidad.

  • Sensación de saturación mental.

  • Problemas de sueño.

  • Falta de motivación.

Porque tu sistema necesita otro ritmo.

Qué es realmente la vida consciente (y qué no es)

La vida consciente no es meditar una hora al día ni vivir en silencio aislada en una montaña. Pero tampoco el otro extremo es lo ideal; pretender ser perfectas o estar siempre en calma. La vida consciente es algo mucho más sencillo: se trata de estar presente en lo que haces mientras lo haces.

Es:

  • Comer sabiendo que estás comiendo.

  • Escuchar sin pensar en la respuesta.

  • Caminar sin mirar el móvil.

  • Respirar sin prisa.

  • Tomar decisiones con intención.

Sin distracciones, sin móvil, sin cosas en la cabeza, solo tú cogiendo las riendas, volviendo a habitar en tu vida.

La trampa del multitasking: hacer mucho no significa vivir mejor

Durante años nos vendieron la idea de que ser productiva era hacer muchas cosas a la vez. Pero la ciencia es clara: el multitasking no existe. Y pretender poner a prueba a nuestra mente solo nos llevará a un consumo excesivo de energía y al agotamiento.

Y ese desgaste continuo provoca:

  • Fatiga mental.

  • Estrés.

  • Errores.

  • Sensación de caos.

  • Falta de satisfacción.

Por eso la vida consciente nos propone lo contrario: solo una cosa cada vez. Te aseguro que es mucho más eficiente y, sobre todo, más sostenible en el tiempo.

Señales de que estás viviendo en automático

No siempre es evidente, a veces el piloto automático se instala poco a poco y estas son algunas señales claras:

  • Haces muchas cosas, pero sientes que no avanzas.

  • Te cuesta recordar momentos del día.

  • Comes sin darte cuenta.

  • Te distraes constantemente.

  • Sientes cansancio incluso después de descansar.

  • Reaccionas en lugar de elegir.

  • Te cuesta disfrutar del presente.

Si te reconoces en varias de ellas, no pasa nada. Simplemente es el momento de hacer un ajuste.

Microhábitos para recuperar presencia (sin complicarte la vida)

No necesitas cambiar tu rutina entera porque la vida consciente se construye con pequeños gestos como estos:

1) Respira antes de empezar algo importante

Tres respiraciones profundas. Nada más y así conectas con tu cerebro en el ahora.

2) Haz pausas reales durante el día

Pero pausas sin mirar el móvil, sin revisar mensajes y sin pensar en la siguiente tarea. Aunque sean de dos minutos.

3) Come sin distracciones

Come sin televisión, de nuevo sin móvil y sin prisa. Verás como esto mejora tu digestión, aumenta tu saciedad y también descansa tu mente.

4) Camina con atención

Observa lo que te rodea:

  • Los sonidos.

  • Los colores.

  • El aire.

  • Tu respiración.

Es una forma sencilla de reconectar con el presente.

5) Cierra el día con algo simple

Antes de dormir, solo recuerda el momento del día en el que has vivido de verdad, en el que estabas presente.

Recuperar consciencia es una necesidad

En un mundo acelerado, vivir conscientemente es una estrategia de supervivencia. Porque cuando estás presente:

  • Tomas mejores decisiones.

  • Gestionas mejor el estrés.

  • Disfrutas más.

  • Te cansas menos.

  • Te sientes más dueña de tu vida.

Vuelve a recuperar tu vida y tu espacio paso a paso y momento a momento. Piensa en los niños pequeños, esto es algo que hacen muy bien, porque cuando miran algo son todo ojos y cuando escuchan, parece no haber nada más en el mundo.

Una reflexión final

No estamos cansadas solo por lo que hacemos, también estamos cansadas por cómo vivimos y es esa vida consciente la que nos ayuda a eliminar el exceso de carga mental, el exceso de ruido, para que de nuevo aparezca la calma que tanta falta nos hace.

🌿 Soy Vanesa Moliner, escritora y creadora de recursos para transformar tu mente, ordenar tu vida y activar tu éxito.
Si te gusta reflexionar sobre la vida y el crecimiento personal, puedes leer más en vanesamoliner.com o unirte a mi comunidad en Patreon.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vivir en un pueblo con calma: maternidad, silencio y raíces

Vivir en un pueblo es una idea que a muchos de nosotros nos resultaba cada vez más atractiva, sobre todo después de la pandemia, pero no necesariamente motivada por eso. También el bullicio, los precios, la escasez de oferta inmobiliaria y otros factores han influido. Y sí, déjame decirte que siempre es una buena idea, aunque no apta para todo el mundo. La vida rural funciona a otro ritmo y eso se respira en el aire, sin duda. En algunos aspectos, es como trasladar tu paz mental a tu contexto más cercano o retroalimentar esa paz interior con un exterior acorde e inspirador. Al final ambas cosas pueden ser dependientes. Además, en la mayor parte de los pueblos hay un porcentaje de viviendas que solo se usan los fines de semana (o en vacaciones), por aquellos que huyen de las ciudades y prefieren pasar sus días de descanso en entornos más tranquilos y que les ayuden a desconectar, a dormir mejor y a disfrutar de una tranquilidad que no es fácil encontrar en los entornos urbanos. Y eso se...

Lo que me salvó cuando toqué fondo (y cómo empezar de cero sin fingir que estás bien)

Hay momentos en los que ni el café es capaz de arreglar la situación, ni las frases motivadoras, ni las ganas de seguir como si todo fuera normal, haciendo lo de siempre y dejándote arrastrar por la inercia de la vida.  Para algunas puede que el maquillaje sea un salvavidas para esconderse del mundo Pero yo no tengo ese recursos porque ni sé maquillarme ni suelo hacerlo y las pocas veces que me pongo rímel acabo frotándome los ojos antes de salir de casa. Pero ¿qué pasa cuando tocas fondo, pero tienes que seguir cuidando de otros, trabajando o sonriendo?  Es duro, lo sé, creo que en ese momento de lucidez en el que cuerpo y mente se alían para decirte que no puedes seguir así, que no puedes soportar más esa situación, que necesitas liberarte o escapar o gritar o cambiar de vida o desaparecer, es en ese momento cuando oyes el chasquido final en el pozo y entiendes que eso es y tiene que ser el final de tu caída. Porque funcionar en automático a veces te salva. Te ayuda a curart...

Cómo una rutina puede cambiar tu vida (aunque no lo creas)

Así es, tu rutina es más poderosa de lo que crees y tiene una cierta capacidad sanadora, aunque parezca que siempre usemos esta palabra con connotaciones peyorativas: la rutina. Es como decir "otra vez lo mismo", ¿no suena a algo así? Si tú también piensas de esta forma, vamos a ver si juntas podemos darle la vuelta a la maltrecha rutina y encontrar su utilidad práctica y funcional en tu vida. Cómo me salvó la rutina en plena pandemia Déjame contarte que, durante la pandemia, a mí me salvo la rutina y me aportó lucidez mental, estructura y propósito. Entonces descubrí los beneficios de una rutina diaria: estructura, enfoque y bienestar emocional. Porque en aquellos días encerrados en casa, además del desconcierto, los divorcios, las peleas y los insomnios estaban a la orden del día. De hecho, la simple (y no tan simple) prohibición de salir de casa, salvo en las situaciones imprescindibles (comprar y pasear al perro), nos estaba desquiciando. Primero, porque nunca habíamos vi...