8 de marzo: la fuerza silenciosa de las mujeres reales
Porque cada 8 de marzo aparecen flores, mensajes bonitos, fotografías inspiradoras y discursos sobre la fuerza de las mujeres, felicitaciones... Todo eso está bien.
Pero la mayoría de las mujeres no se sienten poderosas todos los días y no se levantan pensando que pueden con todo ni tampoco viven en una campaña publicitaria de autoestima permanente.
La mayoría de ellas, de nosotras, simplemente sigue adelante; a veces cansadas, a veces preocupadas, a veces dudando y aun así seguimos. Y quizá ahí está la verdadera fuerza.
La historia real de las mujeres no se escribe en los discursos
La historia real se escribe en los pequeños actos que casi nadie ve; se escribe cuando una mujer sigue trabajando aunque esté agotada, cuando cuida de otros sin que nadie le pregunte cómo está ella, cuando se levanta después de una decepción o de una herida profunda y cuando aprende a decir “no” después de años diciendo “sí”.
Nuestra historia se escribe cuando decidimos cambiar nuestra vida o cuando decidimos resistir. Porque las mujeres no siempre ganamos todas las batallas, pero tenemos una capacidad extraordinaria para volver a empezar y eso nos hace mucho más fuertes que cualquier otra cosa.
La presión de ser todo al mismo tiempo
Durante años se nos ha dicho que podemos ser todo. Podemos ser profesionales impecables, ser madres presentes, ser parejas perfectas y ser, por supuesto, personas equilibradas, sanas, organizadas, felices y productivas. Todo a la vez. Y la realidad es que nadie puede sostener esa presión eternamente.
Sin embargo, muchas de nosotras lo intentamos cada día. Intentamos cumplir con todos, responder a todas las expectativas e intentamos no fallar.
Pero hay algo que muchas estamos empezando a entender, y que no se trata de hacerlo todo, se trata de elegir lo que realmente importa. Como dice Victor Küppers, conocer lo que de verdad importa.
El verdadero cambio empieza dentro
Durante mucho tiempo, muchas mujeres hemos vivido mirando hacia fuera, mirando solo hacia lo que se esperaba de nosotras, hacia las opiniones de otros y hacia lo que "deberíamos" hacer, pero por suerte algo está cambiando. Y cada vez más mujeres estamos aprendiendo a hacernos otra pregunta:
¿Qué quiero yo realmente?
No es fácil virar a esta otra perspectiva, pero es esencial. Y cuando una de nosotras empieza a escuchar su propia voz, también empieza a cuestionar muchas cosas, como las relaciones, las rutinas, los límites y las expectativas. Y ese proceso, aunque incómodo, es profundamente transformador.
La valentía cotidiana
No todas las revoluciones arman un gran revuelo, algunas son silenciosas, como cuando una mujer decide ir a terapia, cuando deja una relación que la empequeñece, cuando cambia de trabajo, cuando decide cuidarse por primera vez en años o cuando deja de pedir permiso para existir.
Esa es la valentía de la vida real. Esa y no la de los titulares, sino la de cada día.
Un recordatorio de este 8 de marzo
No hace falta demostrar nada. No hace falta ser perfecta. No hace falta ser invencible.
Solo hace falta recordar que la fuerza no siempre es espectacular y que, a veces, esa fuerza es simplemente seguir adelante cuando nadie más lo ve.
Y esto también cambia el mundo.
🌿 Soy Vanesa Moliner, escritora y creadora de recursos para transformar tu mente, ordenar tu vida y activar tu éxito.
Si te gusta reflexionar sobre la vida y el crecimiento personal, puedes leer más en vanesamoliner.com o unirte a mi comunidad en Patreon.

Comentarios
Publicar un comentario
¿Te ha gustado? Dime cosas.