Hay una versión de autocuidado que huele a velas aromáticas, tanga desechable, aceites y masaje de 90 minutos. ¿Lo hueles? Está genial y seguro que lo percibimos con muchísima menos frecuencia de lo que nos gustaría, porque la vida real nos empuja a otras opciones.
Y tenemos que despertarnos antes que nadie, conciliar agendas imposibles, contestar mensajes mientras hacemos la cena y sostener trabajo, casa, hijos, padres, proyectos y, si queda tiempo, a nosotras mismas ¡auténtica magia!
Porque a los 20 años el autocuidado era opcional, a los 30 era negociable y a los 40 empezó a convertirse en pura supervivencia. El autocuidado se empezó a convertir en estructura mental coherente, energía, límites y decisiones funcionales, nada de spas ni atenciones excesivas ¿también es así para ti? Entonces bienvenida a la vida real.
El mito que nos vendieron
El autocuidado comercial es puramente estético, son cremas, baños relajantes, escapadas de fin de semana y sí, todo eso está muy bien, pero no sostiene una vida. Por eso el verdadero autocuidado mujeres 40 es mucho menos glamuroso y mucho más poderoso:
Dormir aunque la casa no esté perfecta.
Decir “no” sin una justificación de tres párrafos.
No entrar en discusiones circulares.
No intentar salvar a quien no quiere salvarse.
Comer con intención, no con culpa.
Elegir silencio antes que drama.
Valorar tu paz mental.
Todo esto no vende en Instagram y no está de moda en TikTok, pero es lo que cambia y repara tu salud mental.
A los 40 ya no necesitas impresionar
Ya no te vistes para los demás, ya no te hace falta impresionar a nadie y no necesitas estabilidad nerviosa, por eso la diferencia es tan grande.
A nuestra edad el cuerpo habla más alto o lo escuchamos con más frecuencia:
Y si no duermes, lo pagas.
Si te estresas, se nota.
Si comes mal, lo sientes.
Si toleras relaciones tóxicas, te desgastas el doble.
Por eso el autocuidado realista no busca perfección, sino regulación, equilibrio, tranquilidad y eso implica tres pilares muy concretos.
1. Autocuidado energético (lo que te drena vs lo que te suma)
Haz este ejercicio práctico:
¿Qué conversaciones te dejan agotada?
¿Qué personas te generan tensión constante?
¿Qué tareas haces por obligación autoimpuesta?
A los 40, el tiempo es limitado y la energía es aún más limitada. Es por eso que el autocuidado funcional empieza cuando decides no exponerte innecesariamente al desgaste ¿por qué? ¿Por qué deberías pasar por eso que no te hace bien, que te supone un esfuerzo adicional, que no te aporta nada?
Es importante que te des cuenta de que no todo merece tu respuesta, ni tampoco todo requiere tu opinión ni necesita tu presencia. Eso es madurez emocional, escogerte a ti primero y decir aprender a decir no cuando es necesario.
2. Autocuidado físico básico (no extremo, básico)
No necesitas un plan de entrenamiento olímpico ni decisiones drástica. Solo prueba esto:
Dormir 7 horas reales.
Mover el cuerpo 20–30 minutos al día (mover).
Comer con cierta estructura.
Beber agua.
Reducir azúcar emocional (el que ingieres cuando intentas tragar emociones que te dañan y no que no sabes gestionar).
Suena simple, pero es que lo es y es lo mejor que puedes hacer por ti misma, pero debes ser consistente y abogar por mantener esta sencilla estructura, porque también la consistencia gana a la intensidad y esto será lo que empezará a ofrecerte paz.
El cuerpo femenino en esta etapa cambia, ya sabes, las hormonas, el metabolismo, el descanso... No tiene sentido negarlo, así que solo queda adaptarnos.
3. Autocuidado mental (la narrativa que te cuentas)
Este es el más ignorado y es realmente importante, porque si no lo cuidas, el diálogo interno puede ser tu peor enemigo:
“Debería poder con todo.”
“No es para tanto.”
“Seguro que exagero.”
“Si no lo hago yo, nadie lo hará.
“No soy suficiente.”
Autocuidarte también implica cuestionar esta narrativa y cambiarla, con cariño, con compasión y con coherencia. Háblate como lo harías a alguien a quien quieres mucho y trata de vivir con equilibrio.
Lo que NO es autocuidado
Hacer todo tú para que salga perfecto.
Sonreír para evitar conflicto.
Callar para mantener la paz.
Complacer para no incomodar.
Eso es solo otra forma de abandonarte y quizás quede más elegante en sociedad, pero es igual de dañino. No lo normalices.
Autocuidado realista en días caóticos
Porque sí, hay días donde todo se desborda y no podemos más y queremos huir y queremos desaparecer y gritar y no sabemos por dónde salir. Si a ti también te pasa prueba esto durante esos días:
No responder ese mensaje ahora y poner el teléfono en silencio.
Irte a dormir antes aunque queden cosas pendientes.
Comer algo nutritivo en lugar de picar con ansiedad.
Salir a caminar 15 minutos para resetear.
Respirar antes de reaccionar.
Son solo pequeñas decisiones, pero con ellas conseguirás un impacto acumulado y poco a poco tendrás más claridad. Porque a los 40 ya sabes qué es lo que te hace daño. Lo sabes. Así que la cuestión no es falta de información, sino la falta de decisión.
Por eso el autocuidado mujeres 40 no es aprender algo nuevo, a veces solo es dejar de traicionarte y para eso también hay que ser valiente.
No es egoísmo
No pienses en el autocuidado funcional no un lujo, sino como un mantenimiento preventivo. Como cuando cambias los filtros del coche cada equis kilómetros para evitar averías mayores ¡es lo mismo!
Si te exiges más solo vas a conseguir agotarte antes, así que prueba a gestionarte mejor, sin sacrificios, solo poniendo límites claros que puedas mantener en el tiempo y buscando una mayor coherencia entre lo que piensas, lo que dices y lo que haces. Esto, aunque no salga en fotos bonitas, es lo que cambia tu vida.
🌿 Soy Vanesa Moliner, escritora y creadora de recursos para transformar tu mente, ordenar tu vida y activar tu éxito.
Si te gusta reflexionar sobre la vida y el crecimiento personal, puedes leer más en vanesamoliner.com o unirte a mi comunidad en Patreon.
.png)
Comentarios
Publicar un comentario
¿Te ha gustado? Dime cosas.