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Señales de que estás dando demasiado: cómo poner límites sin sentirte mala persona

Hay un momento en el que de verdad de verdad te sientes cansada, no enfadada, cansada. Y quizás no ha pasado nada grave, nadie te ha tratado mal “del todo”, pero, aun así, te notas agotada, irritable, menos tú que de costumbre.

Muchas mujeres no se dan cuenta de que están dando demasiado porque siempre han sido las que sostienen, las que entienden, las que ceden “un poco más” y las que ponen sobre sus hombres toda la carga y peso de las relaciones. Pero claro, esta forma de tratarnos a nosotras mismas termina convirtiéndose en una forma de vivir y de entender la vida y eso no es justo ni sano.

Así que en este artículo te propongo detectar juntas esas señales y, sobre todo, poner límites sin sentirnos culpable ni egoístas ni malas personas. ¿Me acompañas?


Dar demasiado no es generosidad, es desgaste

Hay que empezar llamando a las cosas por su nombre, porque el problema en sí no es dar, sino hacerlo desde la obligación o desde el miedo a decepcionar o desde la necesidad de ser aceptada.

Cuando das demasiado:
  • Te adaptas antes de preguntar qué necesitas tú.
  • Te explicas o te justificas en exceso.
  • Minimizas lo que sientes de forma automática.
  • Empiezas a confundirte con "ser buena persona".
La verdad querida amiga es que dar más de lo que puedes sostener no te hace mejor persona, solo te vacía.

Señales claras de que estás dando más de lo cuenta

Estas son algunas red flags sociales muy normalizadas, pero profundamente desgastantes:

1. Te cuesta decir que no, incluso cuando quieres

No es que no tengas opinión, es solo que has aprendido a priorizar la comodidad ajena antes que tu bienestar ¡y ya es hora de pensar en ti!

2. Sientes culpa cuando te eliges a ti misma

Descansar, poner distancia, decir que no o no estar disponible te hace sentir egoísta, como si cuidarte fuera un fallo moral y no es así. Tú deberías ir primero.

3. Das explicaciones largas para justificar un límite

Cuando un límite necesita demasiada justificación, probablemente no te sientes con derecho a ponerlo y poner límites también es amor propio y absolutamente necesario.

4. Te conviertes en la persona “fuerte” del grupo

La que escucha, comprende, sostiene… Pero no recibe el mismo nivel de cuidado.

5. Te notas más tranquila cuando no estás disponible

Esta señal es clave. Si tu sistema nervioso descansa cuando te alejas, por algo será. Valora esta información que tu cuerpo te ofrece.

Por qué poner límites no te convierte en mala persona

Muchas mujeres no tienen un problema de límites, sino un problema de culpa aprendida.

Nos han enseñado que:

  • Ser buena es ceder.

  • Amar es aguantar.

  • Comprender es callarse.

Pero un límite no es un castigo, es también una forma de autocuidado y poner límites no es rechazar al otro, es dejar de abandonarte a ti misma

Cambia el prisma por el que miras y prueba a adoptar este otro punto de vista, por ti y por tu salud.

Cómo empezar a poner límites sin romper relaciones (ni romperte tú)

No necesitas hacer grandes discursos ni cambios radicales. Empieza por algo así:

1. Escucha el cansancio antes que la lógica

Si estás agotada, no necesitas más razones, recuerda que tu cuerpo suele darse cuenta antes que tu mente.

2. Practica límites pequeños

No te justifiques tanto, solo responde más tarde, algo así como "luego te confirmo" o "voy a consultar mi agenda" o "ahora no puedo" sin añadir disculpas.

3. Tolera la incomodidad inicial

El malestar no significa que estés haciendo algo mal, significa que estás cambiando un patrón. Así que no es representativo.

4. Observa quién respeta tus límites

Las relaciones sanas se adaptan. Pero las que se sostienen solo en tu entrega… se resienten. Es normal, pero también es selección natural o, si lo prefieres, información para ti.

Poner límites es una forma de claridad emocional

No estás aquí para sostener a todo el mundo a costa de ti misma y no tienes que demostrar tu valor dando más o dando de más.

Verás que cuando empieces a poner límites:

  • recuperarás energía,

  • recuperarás claridad,

  • y recuperas ese "aquí y ahora".

Y, poco a poco, también recuperas tu paz mental y tu confianza, porque dar desde el desborde no es amor y cuidarte no te convierte en mala persona, sino en una persona más consciente.

🌿 Soy Vanesa Moliner, escritora y creadora de recursos para transformar tu mente, ordenar tu vida y activar tu éxito.

Si te gusta reflexionar sobre la vida y el crecimiento personal, puedes leer más en vanesamoliner.com o unirte a mi comunidad en Patreon.



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