Ir al contenido principal

Perimenopausia: los síntomas que nadie te explicó y cómo manejarlos sin dramas

Amiga, hay que subirse a este carro, aunque no queramos estamos a las puertas o ya en el hall disfrutando de los primeros indicios, es así. Y es que la palabra perimenopausia, que tan de moda se está poniendo, todavía suscita susurros, bromas incómodas o silencios que no sabemos muy bien cómo cortar. Pues bien, vamos a empezar a hablar las cosas por su nombre y, sobre todo, a entender de verdad todos estos términos que van a ir apareciendo en nuestras vidas diarias. Porque, cuando empiezan los cambios, no podemos dejarnos llevar por el que "¿qué me está pasando?". Vamos a tratar de ir por delante para manejar todo esto como expertas.

Y si has notado ya alteraciones en tu energía, en tu estado de ánimo o en tu ciclo, este artículo es para ti. 


¿Qué es la perimenopausia y por qué parece que todo se desordena?

La perimenopausia es la etapa de transición previa a la menopausia. Puede comenzar entre los 40 y los 50 años (a veces incluso antes) y también puede durar varios años. Es lo que hay.

Durante este periodo, los niveles de estrógeno y progesterona fluctúan de forma irregular. No bajan en línea recta y ya está, sino que suben, bajan, vuelven a subir… y tu cuerpo intenta adaptarse a esa montaña rusa hormonal de descontrol.

Los síntomas más comunes de la perimenopausia incluyen:

  • Ciclos menstruales irregulares.

  • Cambios en el sangrado (más abundante o más escaso).

  • Sofocos o sensación repentina de calor.

  • Problemas de sueño.

  • Ansiedad o irritabilidad inesperada.

  • Niebla mental.

  • Disminución de la libido.

  • Aumento de grasa abdominal.

  • Sensibilidad emocional acentuada.

Así que, si pensabas que te estabas volviendo una exagerada, olvídate, solo es tu sistema endocrino que se está reajustando y el pobre hace lo que puede.

Por qué ocurre realmente: biología, mente y estilo de vida

Esto es lo que creo que más curiosidad suscita, al menos a mí, pero no veo que sea algo que suela explicarse bien. Porque el estrógeno, esa hormona que regula el ciclo menstrual, también influye en:

  • La serotonina (estado de ánimo).

  • La dopamina (motivación).

  • El cortisol (respuesta al estrés).

  • La insulina (metabolismo). Una putada, lo sé.

  • Y la calidad del sueño.

Así que cuando fluctúa, no solo cambia tu regla, de paso también cambia tu forma de sentir, de pensar y de reaccionar en general.

Y si además llevas años acumulando estrés, durmiendo poco, comiendo deprisa y cuidando a todo el mundo menos a ti… la perimenopausia no es el problema, es el amplificador. Por eso es normal que te sientas fundida.

Pero no lo veas como el inicio del declive. Piensa que es solo una fase de reajuste biológico que te está pidiendo nuevas estrategias.

Perimenopausia síntomas que suelen confundirse con “crisis personal”

Este punto es importante porque muchas mujeres creen que están en una crisis vital cuando en realidad están en una transición hormonal.

  • Puede que sientas menos tolerancia al ruido emocional.

  • Que te cuestiones relaciones que antes soportabas.

  • Que necesites más descanso.

  • Que tengas menos paciencia para lo superficial.

Todo eso es normal. Y curiosamente, esta etapa suele coincidir con un despertar interno, algo así como que ya no quieres sobrevivir, quieres estar bien. Quizás una reivindicación personal para reclamar el lugar, la atención o el papel que mereces.

No es casualidad. Es evolución.

Qué puedes hacer hoy para manejar la perimenopausia sin drama

Aquí vamos a lo práctico.

1. Prioriza el sueño como si fuera un tratamiento médico

Dormir mal empeora todos los síntomas hormonales. Cena ligero, reduce pantallas por la noche y respeta horarios para mejorar la regulación hormonal (no por lujo).

2. Fuerza y músculo, no solo cardio

El entrenamiento de fuerza mejora la sensibilidad a la insulina, protege masa muscular y equilibra el metabolismo. Dos o tres sesiones semanales marcan diferencia y créeme que esto más que una recomendación debería ser una obligación. Te va a beneficiar.

3. Proteína suficiente en cada comida

Ayuda a estabilizar el azúcar en sangre y evita picos que aumentan ansiedad y fatiga.

4. Reduce el estrés crónico

Respirar profundo 5 minutos al día parece poco, pero reduce cortisol. Y el cortisol alto empeora sofocos, insomnio y acumulación de grasa abdominal.

5. Infórmate, pero sin obsesionarte

La información calma. El exceso de información agobia. Así que busca el punto medio, pero de fuentes fiables y, si es necesario, consulta con un profesional.

Lo que nadie te dijo: esta etapa también puede ser poderosa

La perimenopausia no es el principio del fin. Es el final de la tolerancia automática. Es una etapa donde muchas mujeres:

  • Empiezan a poner límites reales.

  • Se priorizan sin sentir culpa.

  • Cambian de rumbo profesional.

  • Deciden cuidarse en serio.

Y todo eso es maravilloso. El cuerpo habla cuando llevamos años ignorándonos y quizá este sea el momento de escucharlo.

Los síntomas de la perimenopausia no son una condena, solo señales de adaptación. Y puedes vivir esta etapa con información, estrategia y serenidad, sin dramas pero también sin minimizar lo que sientes porque estás evolucionando.

Y ahora te pregunto: ¿Estás intentando atravesar esta etapa como siempre… o estás dispuesta a hacerlo diferente?

🌿 Soy Vanesa Moliner, escritora y creadora de recursos para transformar tu mente, ordenar tu vida y activar tu éxito.
Si te gusta reflexionar sobre la vida y el crecimiento personal, puedes leer más en vanesamoliner.com o unirte a mi comunidad en Patreon (busca el Club de Reprograma tu Mente y te espero dentro).

Comentarios

Entradas populares de este blog

Vivir en un pueblo con calma: maternidad, silencio y raíces

Vivir en un pueblo es una idea que a muchos de nosotros nos resultaba cada vez más atractiva, sobre todo después de la pandemia, pero no necesariamente motivada por eso. También el bullicio, los precios, la escasez de oferta inmobiliaria y otros factores han influido. Y sí, déjame decirte que siempre es una buena idea, aunque no apta para todo el mundo. La vida rural funciona a otro ritmo y eso se respira en el aire, sin duda. En algunos aspectos, es como trasladar tu paz mental a tu contexto más cercano o retroalimentar esa paz interior con un exterior acorde e inspirador. Al final ambas cosas pueden ser dependientes. Además, en la mayor parte de los pueblos hay un porcentaje de viviendas que solo se usan los fines de semana (o en vacaciones), por aquellos que huyen de las ciudades y prefieren pasar sus días de descanso en entornos más tranquilos y que les ayuden a desconectar, a dormir mejor y a disfrutar de una tranquilidad que no es fácil encontrar en los entornos urbanos. Y eso se...

Lo que me salvó cuando toqué fondo (y cómo empezar de cero sin fingir que estás bien)

Hay momentos en los que ni el café es capaz de arreglar la situación, ni las frases motivadoras, ni las ganas de seguir como si todo fuera normal, haciendo lo de siempre y dejándote arrastrar por la inercia de la vida.  Para algunas puede que el maquillaje sea un salvavidas para esconderse del mundo Pero yo no tengo ese recursos porque ni sé maquillarme ni suelo hacerlo y las pocas veces que me pongo rímel acabo frotándome los ojos antes de salir de casa. Pero ¿qué pasa cuando tocas fondo, pero tienes que seguir cuidando de otros, trabajando o sonriendo?  Es duro, lo sé, creo que en ese momento de lucidez en el que cuerpo y mente se alían para decirte que no puedes seguir así, que no puedes soportar más esa situación, que necesitas liberarte o escapar o gritar o cambiar de vida o desaparecer, es en ese momento cuando oyes el chasquido final en el pozo y entiendes que eso es y tiene que ser el final de tu caída. Porque funcionar en automático a veces te salva. Te ayuda a curart...

Cómo una rutina puede cambiar tu vida (aunque no lo creas)

Así es, tu rutina es más poderosa de lo que crees y tiene una cierta capacidad sanadora, aunque parezca que siempre usemos esta palabra con connotaciones peyorativas: la rutina. Es como decir "otra vez lo mismo", ¿no suena a algo así? Si tú también piensas de esta forma, vamos a ver si juntas podemos darle la vuelta a la maltrecha rutina y encontrar su utilidad práctica y funcional en tu vida. Cómo me salvó la rutina en plena pandemia Déjame contarte que, durante la pandemia, a mí me salvo la rutina y me aportó lucidez mental, estructura y propósito. Entonces descubrí los beneficios de una rutina diaria: estructura, enfoque y bienestar emocional. Porque en aquellos días encerrados en casa, además del desconcierto, los divorcios, las peleas y los insomnios estaban a la orden del día. De hecho, la simple (y no tan simple) prohibición de salir de casa, salvo en las situaciones imprescindibles (comprar y pasear al perro), nos estaba desquiciando. Primero, porque nunca habíamos vi...