Hay épocas en las que todo parece moverse a la vez: trabajo, relaciones, economía, salud, planes. Y tú en medio, intentando decidir sin tener todas las piezas del puzle, surfeando por la vida con unas gafas borrosas, sin brújula y sin experiencia.
La incertidumbre no es una excepción en la vida adulta es el escenario habitual con el que todos lidiamos constantemente. Porque la diferencia no reside en evitar esa incertidumbre, sino en aprender a gestionarla sin perderte. Así es amiga, tu estabilidad tiene que venir de dentro.
El problema real: no es la incertidumbre, es la parálisis
La mayoría de las personas no nos bloqueamos porque falte información, a veces es por miedo, porque nos faltan garantías. Pero la vida no funciona así.
Queremos saber si el negocio saldrá bien antes de invertir, si la relación será estable antes de abrir el corazón, si el cambio merecerá la pena antes de mover ficha... Y ese es el error, porque si esperas certeza absoluta nunca decidirás nada.
También hay que comprender cómo funcionamos y es que el cerebro odia el vacío. Por eso, cuando no tiene datos suficientes, inventa escenarios catastróficos (eso se le da genial, ponerse siempre en lo peor). Así se activa el miedo que, mal gestionado, nos empuja a dos extremos:
Decidir impulsivamente para quitar la incomodidad.
No decidir nada y quedarnos congeladas.
Y has acertado, ninguna de las dos opciones es liderazgo personal.
Qué ocurre en tu mente cuando todo es incierto
Biológicamente, la incertidumbre activa los mismos circuitos que el peligro físico. Y esto es así porque tu sistema nervioso no distingue entre “no sé qué pasará con mi futuro” y “hay una amenaza real”.
¿Resultado? Se eleva el cortisol, se estrecha la atención, buscas soluciones rápidas... Y esto no suele ser lo más acertado. Las decisiones importantes no se toman desde la urgencia emocional, sino desde claridad. ¿No te han dicho nunca que no "tomes decisiones en caliente"? Son las peores.
Ahora lee atentamente porque la verdad verdadera es que no necesitas controlar el futuro, solo saber regular tu estado interno antes de decidir. Así que recuerda que una mente alterada busca alivio, pero una regulada busca coherencia. Y esa coherencia es justo lo que necesitas.
Cómo gestionar la incertidumbre sin perder tu brújula
Aquí hablamos de herramientas reales.
1. Separa hechos de interpretaciones
Escribe dos columnas:
Hechos objetivos: lo que realmente sabes.
Interpretaciones: lo que estás imaginando.
La mayoría de la ansiedad vive en la segunda columna. Así, cuando reduces la historia a datos concretos, la mente respira.
2. Decide según valores, no según miedo
Pregúntate:
Si no tuvieras miedo ahora mismo ¿qué elegiría?
Las decisiones basadas en valores suelen traer paz incluso cuando el resultado no es perfecto. Sin embargo, las decisiones basadas en miedo suelen traer arrepentimiento.
3. Reduce el horizonte temporal
No necesitas decidir “para siempre”, necesitas decidir el siguiente paso.
En tiempos inciertos, la estrategia no es planificar a diez años ni hacer listas para los siguientes 5, es mucho más sencillo que todo eso, solo es empezar, dar un paso, avanzar. Y eso puedes hacerlo con micro-decisiones conscientes, esa pequeñas que tomas constantemente.
La secuencia es: paso pequeño > evaluación > ajuste ¡no hay más!
La claridad aparece caminando.
4. Acepta que decidir también implica renunciar
Cada decisión cierra puertas y a veces eso duele, pero también abre otras y no decidir también es una elección, aunque es la que más energía te roba.
La madurez emocional consiste en elegir sabiendo que no hay garantías.
La trampa de intentar agradar a todos
Cuando todo es incierto, aparece otro ruido de fondo que todavía viene a enturbiar más el ambiente la situación mental en la que te encuentras: la opinión externa.
Todos esos “¿Qué pensarán?”, “¿Y si me equivoco?”, “¿Y si decepciono?”, todos tienen la capacidad de desconectar de sí mismas, de su propia esencia, hasta a la mujer más brillante.
Porque una cosa es escuchar opiniones, que puede ser un recurso inteligente y otra muy distinta es delegar tu criterio.
Piensa que nadie va a vivir las consecuencias de tus decisiones como tú misma, así que tu voz va primero.
El verdadero crecimiento personal ocurre aquí
Hay un crecimiento real en nosotras que solo se produce cuando elegimos de forma alineada, con coherencia, como decía Mahatma Gandhi "La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía". Eso es una certeza y aunque elijas con miedo o avances sin tener certeza de cuál será el resultado, estás creciendo.
Porque debes ser conscientes del verdadero mundo en el que nos movemos, de nuestro verdadero contexto y gestionar la incertidumbre no significa sentirte segura todo el tiempo, significa saber responder a esa incertidumbre confiando en tu capacidad para afrontar lo que venga. Y eso cambia completamente la forma en que caminas por la vida.
Pregunta honesta para ti
Si dentro de cinco años miraras atrás, ¿qué decisión te agradecerías haber tomado ahora? Y vale escoger la más cómoda, sino la más coherente contigo, esa es la verdadera respuesta.
🌿 Soy Vanesa Moliner, escritora y creadora de recursos para transformar tu mente, ordenar tu vida y activar tu éxito.
Si te gusta reflexionar sobre la vida y el crecimiento personal, puedes leer más en vanesamoliner.com o unirte a mi comunidad en Patreon.
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