Todos hemos estado ahí alguna vez ¿verdad? En esa sensación de que, aunque hagas yoga o bebas un té verde, el ruido interno no se apaga. En un entorno que nos exige excelencia constante (en el trabajo, en la maternidad, en las finanzas), a veces el "autocuidado" parece una tarea más en la lista de pendientes y eso agota. Desde que nació mi hija, mi cuidado facial se ha reducido a lavarme la cara cuando me ducho y cuando la niña ya cumplió los dos años, pensé que era el momento de interesarme un poco más por mí, pero ¿sabes qué fue lo siguiente? Creer que si me compraba algún sérum o crema facial no encontraría tiempo para ponérmela de forma habitual ¡así estamos! Aun así lo compré, un sérum para empezar, pensando que podría arreglármelas con la hidratante que tenía guardada en casa y ese complemento extra... Siempre que los usara, claro. Pero después pensé que el bienestar no es algo que se "haga", no depende de una crema o de una acción en sí misma, sino que es al...
En este blog voy a hablar de barbaridades, de todas las que me apetezca. Comentaré situaciones de todo tipo, mi experiencia con Tinder, los achaques que me surjan y todo lo que me dé la gana.