Hay un momento en el que de verdad de verdad te sientes cansada, no enfadada, cansada. Y quizás no ha pasado nada grave, nadie te ha tratado mal “del todo”, pero, aun así, te notas agotada, irritable, menos tú que de costumbre. Muchas mujeres no se dan cuenta de que están dando demasiado porque siempre han sido las que sostienen , las que entienden, las que ceden “un poco más” y las que ponen sobre sus hombres toda la carga y peso de las relaciones. Pero claro, esta forma de tratarnos a nosotras mismas termina convirtiéndose en una forma de vivir y de entender la vida y eso no es justo ni sano. Así que en este artículo te propongo detectar juntas esas señales y, sobre todo, poner límites sin sentirnos culpable ni egoístas ni malas personas . ¿Me acompañas? Dar demasiado no es generosidad, es desgaste Hay que empezar llamando a las cosas por su nombre, porque el problema en sí no es dar, sino hacerlo desde la obligación o desde el miedo a decepcionar o desde la ...
En este blog voy a hablar de barbaridades, de todas las que me apetezca. Comentaré situaciones de todo tipo, mi experiencia con Tinder, los achaques que me surjan y todo lo que me dé la gana.