Hay una versión de autocuidado que huele a velas aromáticas, tanga desechable, aceites y masaje de 90 minutos. ¿Lo hueles? Está genial y seguro que lo percibimos con muchísima menos frecuencia de lo que nos gustaría, porque la vida real nos empuja a otras opciones. Y tenemos que despertarnos antes que nadie, conciliar agendas imposibles, contestar mensajes mientras hacemos la cena y sostener trabajo, casa, hijos, padres, proyectos y, si queda tiempo, a nosotras mismas ¡auténtica magia! Porque a los 20 años el autocuidado era opcional, a los 30 era negociable y a los 40 empezó a convertirse en pura supervivencia. El autocuidado se empezó a convertir en estructura mental coherente, energía, límites y decisiones funcionales, nada de spas ni atenciones excesivas ¿también es así para ti? Entonces bienvenida a la vida real. El mito que nos vendieron El autocuidado comercial es puramente estético, son cremas, baños relajantes, escapadas de fin de semana y sí, todo eso está muy bien, pero ...
En este blog voy a hablar de barbaridades, de todas las que me apetezca. Comentaré situaciones de todo tipo, mi experiencia con Tinder, los achaques que me surjan y todo lo que me dé la gana.