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Hoy toca rollo trascendental ¡ya sabes!

Así es, toca rollo. Es normal, estas cosas pasan cada 28 días. Los sentimientos afloran con la menstruación y las ideas se alborotan en la cabeza, pero las de tipo trascendental, esas de cómo quiero cambiar mi vida y todos lo que quiero hacer.

Bueno, a ver, tengo que decirlo todo. Hoy he visto la película Rocky Balboa, una de mis favoritas y he estado llorando a moco tendido; me encanta ese espíritu y el momento en el que le dice a su hijo que "no importa lo fuerte que te golpea la vida, hay que aguantar y seguir avanzando".

Pero después, para terminar de arreglarlo, voy y me pongo la película Mujercitas (no te rías, ya sé que no tiene nada que ver). Y ahí estaban esos valores; la familia, la importancia de luchar por lo que uno quiere, a pesar de las derrotas y esos mismos "golpes que te da la vida". Ufff... ¡Qué panzada de llorar! Vaya tela. Lo que decía al principio ¡muy menstrual!

Al empezar este año me hice una promesa, durante el 2020 no iba a comprar ni una sola prenda de ropa o calzado, nada en todo el año entero. Quería olvidar ese tipo de gastos y probar que mi armario era lo suficiente grande para soportar un año sin reposiciones.

Fue una idea romántica y ecológica, aunque me siento tentada ¡hay cosas preciosas por ahí! Pero si lo pienso fríamente y recuerdo el gran armario que tengo lleno también en mi habitación del pueblo, se me pasan las ganas y vuelvo a la idea original. Eso y que también se me pasa por la cabeza aprender a coser cosas, repararlas o confeccionarlas ¡eso sí sería buena idea!

Tampoco es que yo haya sido nunca una fashion victim ¡ni mucho menos! Soy clásica y valoro la comodidad; no tengo prendas brillantes ni grandes adornos, nada llamativo y no suelo usar escotes. Aun así creo que he acumulado una cantidad ingente, insana e indecente de prendas de vestir.

Ahora veo que hay más cosas de las que puedo prescindir.

¿Dime qué es lo que de verdad echas más de menos durante todos estos días que llevamos de encierro? Seguro que nada de lo que pueda comprarse con dinero.

Esa forma de ver la vida, el "tanto tienes, tanto vales" me recuerda mucho a mi padre, mi tío o la madre de ambos, mi abuela. Toda la vida preocupados por tener, por aparentar y por acumular bienes o propiedades, no había nada que tuviera para ellos más valor. Es algo que detesto y siempre he querido desmarcarme de eso. Quizás erradique ese ADN del todo.

Cada día tengo más ganas de hacer cosas, apenas acabo de cumplir 40 años y pienso en mi vida como en la de una persona de 20.

¿A ti no te ha pasado nunca? Nos pasamos la vida posponiendo situaciones, posponiendo viajes, posponiendo planes, posponiendo amores. Hace unos cuantos días ya explicaba por qué yo no creo en el Carpe Diem o, no del todo. Hay que disfrutar el presente, pero nunca olvidarse de que podría haber un mañana. Eso es parte de la madurez, asumir los errores, subsanar nuestras cagadas y afrontar los problemas. Sí, podría haber un mañana.

¿Y quieres posponer todo lo que te hace feliz o lo que te apetece hacer por la promesa de ese mañana mejor? Ser consciente de nuestra realidad no significa que no podamos permitirnos vivir con un poco de ilusión el presente. Concedernos alguna satisfacción personal, algún premio ¿y si no llega ese mañana? ¿Y si no nos toca a nosotros ese mañana?

A mí no tiene que decirme Rocky cómo son de fuertes los golpes que da la vida, porque la realidad siempre supera la ficción, seguro que tú también lo sabes ¡y míranos ahora! Haciendo historia. Reeducándonos en una nueva realidad social que nada tiene que ver con nuestra naturaleza innata. Por eso la vida nos vive y hay que adaptarse. No somos nosotros los que tomamos todas las decisiones.

Ahora me preocupa mi salud y la de mi familia. Debería centrarme en conseguir el mejor estado de forma posible, para poder disfrutar de los años que vendrán y de las aventuras que me esperen. También tendría que ser más eficiente en el trabajo, estructurar mejor mis jornadas y ser más disciplinada. Así tendría más tiempo libre también, para dedicar al deporte, al menos mientras sigamos encerrados.

El tiempo y la salud, dos cosas que no se compran con dinero, ambas a merced de "otros" ahora mismo.

Voy a necesitar todos los monólogos de Txabi Franquesa, Agustín Jiménez y Eva Hache que hay en YouTube para solucionar esto antes de dormirme hoy ¡así está la cosa!

Lo mejor es que se me pasará en 3 o 4 días.

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