Ir al contenido principal

A los condicionantes de antes de los 40 ¡que les den morcilla!

Ay, los condicionantes y las expectativas ajenas: que si esto no precede, que si qué van a pensar, que si a tu edad, que si eso no lo digas ¡vamos a ver! Toda esa represión no es buena para el cutis, eso seguro y a esta edad una tiene que cuidarse. Es precís? (para los que no habláis valenciano del mío, traducción simultánea: "¿es preciso?").

Esto seguro que tiene un efecto rebote peor que el de las dietas. No, no.

Y no digo que debamos transgredir las reglas sociales de esta nuestra comunidad, pero eso de decir no cuando quiero decir sí y viceversa, eso de deberías saberlo ya, eso de acuérdate que para eso te lo dije... Y no entremos en temas más escatológicos porque, hasta hace 20 años o así, una mujer no podía decir que también se masturbaba como una mona ¡pero si tenemos que tocarnos el pecho todas las semanas en profundidad para buscar bultos!

Hay una peli cutre de Gerard Butler (este me pone mucho, sobre todo en 300) que se llama "La cruda realidad" y en la que él le dice, a la rubia de turno, que debe empezar a masturbarse ya porque si ella no quiere hacer el amor consigo misma ¿por qué iban a querer otros? La mujer llevaba a dos velas 11 meses ¡pobre! Eso es inhumano. Si es tu caso pide ya mismo un juguete para ti sola por Internet ¡pero ya!

Que por cierto, en esa peli, igual que pasa en otras como "Hitch" (con Will Smith), basan la posibilidad de iniciar o no una relación en lo predecible que es nuestro comportamiento ¡qué horror! ¿No te parece? A un hombre hay que hacerle sufrir y darle largas, a una mujer hay que impresionarla con algo heroico como escucharla cuando habla, que digo yo ¿también tienen que decir a un hombre que eso es importante? ¿Qué clase de hombres hay por ahí? Uy, no, no sigo por aquí que pensando en Tinder me hacéis un zasca seguro.

Lo que pasa es que es verdad que se está muy bien solo, sin tener que preguntar ni consensuar los planes, durmiendo en aspa en el centro de la cama (aquí procede especificar "en el centro de la puta cama"); haciendo las compras a nuestro antojo y comiendo a deshoras y cuando nos acordamos ¡qué maravilla!

Por cierto, me he ido del tema.

Mi abuela pobre, cuando yo era joven me decía que ella solo había tenido relaciones con mi abuelo. Llevan ya unos 60 años de matrimonio, mal no les ha ido, pero ella no ha estado con nadie más y me decía "tú no te cases con el primero que te pretenda ¿eh?". Pobre. Años después me dijo que me lo había tomado demasiado al pie de la letra. Pero el caso es que la primera vez que le pidieron la mano a mi madre (como lo oyes, hecho verídico) yo tenía 16 años ¡solo! Y él era mi jefe. La segunda vez yo ya tenía unos 20, pero oye ¿no había que dar largas a los hombres? ¿Y por qué se lo preguntaban a mi madre y no a mí?

Abro corchete lacrimógeno [ahora me arrepiento de las veces que me he arrepentido por no hacer algo que quería hacer y ese es el peor de los arrepentimientos.

Creo que siendo adolescente, cuando mi padre se piró (hasta luego lucas) prácticamente hasta hoy, que sigue pirado, no pasé muy buenos momentos y quizás me condicionaron un poco. Muchas veces somos crueles entre nosotros, no solo en el sexo y hacemos daño más allá de lo que creemos. Que claro, te pillan con 40 y se les pasan las ganas de repetir, pero estás un poco más blanda (e inocente) y mira, que te lo tomas medio en serio.

No por mi padre, que si el hombre no me quiere pues él se lo pierde, porque soy un amor (mi abuela también da fe), sino por mi entorno, los chicos de mi pueblo, mis familiares... A veces incluso las personas que te quieren y creen que te ayudan te putean, pero a ellos se lo perdonas porque no parece que lo hagan mal a sabiendas y a los demás ¡que les den morcilla!

Yo no soy mejor ni peor por haber hecho más o menos barbaridades que el resto y eso es lo más genial. Mi parte de culpa es que también habré sido cruel y desconsiderada con otras personas, habré hecho daño y dicho cosas que no debería, incluso mira a mi amiga Mª Pilar, no falla ningún año en la llamada para felicitarme por el cumple y yo unos años le llamo, otros no y otros tarde ¡será posible! ¡Si sé perfectamente qué día es! Incluso me acuerdo por la mañana y se me pasa por la tarde. ¿Por qué hacemos estas cosas?] cierro corchete de lloricas.

¿Quieres ir al cine sola? ¡Pues ves al cine sola!
¿Quieres salir de fiesta? ¡Vamos!
¿Quieres ir de viaje sola? ¡Será una experiencia fantástica!
¿Quieres acercarte a alguien y decirle que te parece guapo? ¡Hazlo! Luego sal corriendo.
¿Quieres sexo sin compromiso? ¡Hay mil buscando lo mismo! ¿A qué esperas? Hasta la prota de la peli peli "El caso Sloane" pagaba por eso (qué película más brillante por cierto). Vaaaaaale, las pelis no cuentan, pero todo vale si los implicados están de acuerdo.

Al final todo es cuestión de prioridades y tú eres libre de fijar las tuyas y, si a la primera no te sale bien, solo prueba otra vez. Como en los negocios ¿te ha ido mal? Perfecto, acumula experiencia, traza un nuevo plan y síguelo. 

Mi madre me dijo tantas veces que yo era capaz de conseguir todo lo que me propusiera que al final acabé creyéndolo.

¿Sabes qué? El mundo seguirá girando, seguirá buscando nuevas pruebas para ti y siempre va a sorprenderte; las personas siempre van a sorprenderte. No puedes aspirar a tenerlo todo controlado porque el que ahora estés felizmente casada no significa que vayas a tener pareja dentro de 20 años o que no pasarás tu vejez sola ¡no es así! Es de risa dar cosas por sentadas, solo vive, vive y disfruta.

Pero aquí voy a hacer un inciso, yo no creo que en el Carpe Diem (disfruta o vive el momento), no te confundas. Eso es más vivir el presente sin importar el mañana y sí que va a haber un mañana y te pondré un ejemplo para que entiendas mi opinión, aunque no la compartas. Imagina que eres un preso en el corredor de la muerte y oye, va a ser tu última cena antes de palmar y piensas "soy alérgico al marisco, pero está tan bueno que voy a darme el capricho y Carpe Diem. Pero varias horas después llama el juez para avisar que habrá un aplazamiento porque van a revisar tu caso, aunque tú ya has muerto para entonces... disfrutando de la vida". Pero bueno, disfrutar el momento presente con el 100 % de tu atención es un gran ejercicio.

Y lo dicho, no puedes hacer una barbaridad sin haber pensado al menos una vez en las consecuencias porque ¿y si sí que hay un mañana? Y sí, nuestras decisiones suelen tener consecuencias, todas.

Fin de mi alegato.

Rousseau decía que todos somos buenos por naturaleza y es la sociedad la que nos corrompe. Es posible. Me gusta más esta versión que la católica, que dice que todos nacemos pecadores ¡ni de coña!

Quizás estos días de encierro sirvan también para conocernos un poco mejor a nosotros mismos, para hacernos el amor, para querernos y para poner en orden nuestras ideas ¿te parece?

Todos, hasta el más pintado, arrastramos creencias que no nos dejan avanzar y si no me creas piensa en el daño que hicieron los que les dijeron a nuestras madres que había que tomarse el zumo de naranja enseguida para que no perdiera sus vitaminas. 30 años después la ciencia (y Chicote) lo han desmentido y nosotros media vida entre el atragantamiento y la ansiedad.

No sé, no quiero dar consejos porque no soy consejera, pero somos muchos los que en algún momento nos comportamos de una u otra forma porque parece que es lo socialmente aceptable. Y es perfecto cumplir las normas, en eso se basa la convivencia social, no digo lo contrario, pero tampoco limitarnos más de lo necesario.

A los 40 (más menos 10) es legal y lícito cuestionarnos y ser un poco más osadas ¿qué podría pasar?

Y ahora te voy a contar una cosa que estoy descubriendo a mis casi 40 ¿sabes la anécdota esa del 9 y el 6, que cada uno cree que tiene razón según la perspectiva desde la que mira el número? (Te pongo la imagen por aquí abajo). Pues eso es aplicable a todo. 


Cada uno de nosotros hemos conformado nuestro propio concepto de la coherencia e interpretación del entorno que nos rodea a nuestro libre albedrío y según nuestros filtros, educación y experiencias. Y justo por eso pensamos que tenemos razón, porque para nosotros nuestro pensamiento es coherente y  porque hemos llegado a las conclusiones que sea usando nuestro propio esquema mental.

Por eso, cuando discutes con alguien, el conflicto podría alargarse hasta el infinito y más allá, porque tú siempre vas a poder justificar tus conclusiones y el otro las suyas y ¿sabes eso de que solo discute quien quiere? Pues así es. Si tienes cierta flexibilidad mental y te pones en el lugar del otro verás que otra forma de pensar es posible.

Kant, Schopenhauer o Nietzsche, entre otros, afirmaban (con diferentes palabras) que la realidad que nos rodea es un constructo de nuestro propio cerebro, por lo tanto, diferente para cada ser humano y que nadie ve el mundo como realmente es, sino como es capaz de verlo, entenderlo y procesarlo según su propio filtro mental.

Dicho esto, somos libres de ver conflictos donde no los hay, aunque seamos más o menos empáticos. Así que muchas veces es solo cuestión de voluntad, la voluntad para arreglarlo.

Muchos besos y cuidaros mucho (mañana un rollo más distendido, lo prometo).


Comentarios

  1. Me cago en to', casi lloro!, Que desde que fui padre estoy hiper mega sensible. Y ya mismo va a hacer la mili👏👏👏😊😉

    ResponderEliminar
  2. Muy buena reflexión, en el fondo a casi todos nos pasa lo mismo, nos cuesta mucho quitarnos de encima el sentimiento de culpabilidad por querer hacer cosas que supuestamente no son correctas (maldita educación que nos convierte en prisioneros). Con la edad eso se supera, y los 40 que estás a punto de estrenar son el momento perfecto. Disfruta. ��������

    ResponderEliminar
  3. Quizás un error que cometemos muchos es vivir buscando la perfección. Porque la perfección no existe...
    Me gustan tus reflexiones.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

¿Te ha gustado? Dime cosas.

Entradas populares de este blog

Vivir en un pueblo con calma: maternidad, silencio y raíces

Vivir en un pueblo es una idea que a muchos de nosotros nos resultaba cada vez más atractiva, sobre todo después de la pandemia, pero no necesariamente motivada por eso. También el bullicio, los precios, la escasez de oferta inmobiliaria y otros factores han influido. Y sí, déjame decirte que siempre es una buena idea, aunque no apta para todo el mundo. La vida rural funciona a otro ritmo y eso se respira en el aire, sin duda. En algunos aspectos, es como trasladar tu paz mental a tu contexto más cercano o retroalimentar esa paz interior con un exterior acorde e inspirador. Al final ambas cosas pueden ser dependientes. Además, en la mayor parte de los pueblos hay un porcentaje de viviendas que solo se usan los fines de semana (o en vacaciones), por aquellos que huyen de las ciudades y prefieren pasar sus días de descanso en entornos más tranquilos y que les ayuden a desconectar, a dormir mejor y a disfrutar de una tranquilidad que no es fácil encontrar en los entornos urbanos. Y eso se...

Cómo combinar cetosis, longevidad y autofagia para lograr un cuerpo sano y sostenible

En los últimos años, la nutrición se ha convertido en un terreno donde confluyen distintas corrientes científicas que, a primera vista, parecen opuestas. La dieta cetogénica, los estudios de Valter Longo sobre longevidad, los del bioquímico Robb Wolf y las investigaciones de Yoshinori Ohsumi sobre la autofagia, entre otros muchos, han generado debates intensos entre profesionales de la salud y la comunidad científica. Y para mí, que llevo leyendo propuestas y estudios sobre alimentación desde que tengo memoria, esto empieza a ser demasiado complejo. Porque, desde que trabajé para empresas del sector médico, he comprendido de manera clara y cristalina que los azúcares son un auténtico veneno para nuestro cuerpo y una motivación para nuestro cerebro, que pueden generar dependencia en él y que están presentes en el desarrollo y crecimiento de tumores de diversos tipos, de hecho, son su alimento principal. Por lo tanto, huir de los azúcares refinados me parece coherente, pero ¿qué hay de t...

Las oportunidades no esperan: se eligen, se buscan y se viven

La vida no es infinita, aunque a veces vivamos como si lo fuera. Pero lo cierto es que cada día que despertamos es, en sí mismo, una oportunidad;  la posibilidad de volver a empezar, de intentarlo otra vez, de hacerlo mejor, de ponerle más corazón . Quizá la última y precisamente por eso importa tanto. En estos días la vida de mi abuelo se consume y si pudiéramos preguntarle él diría que quiere acabar cuanto antes y sin sufrir, que quiere ir en paz. Nosotros también lo deseamos, pero ni si quiera en eso parece que podamos escoger. Él tiene 96 años y ha vivido mucho, se ha dedicado al trabajo, a la familia y ha sido posiblemente el verdadero hombre de mi vida. De corazón noble, fuerte y capaz de afrontar cualquier sacrificio. Con él se van valores que querría recuperar para mí, para mi hija y para esta vida y quiero celebrar la suya, la que llevó, la que nos contó a través de sus anécdotas y todo ese legado que se llama Rafael Moliner Castillo. La oportunidad de hoy (que no se repit...