Si algo hemos aprendido en los últimos años es que el cambio climático dejó de ser un debate teórico para sumarse a los problemas que ya estamos viviendo. Ya no hablamos de “lo que pasará dentro de 30 años”, sino de lo que te toca este mes: calor en marzo, tormentas que parecen maldiciones bíblicas, incendios fuera de temporada y una factura de la luz que sube más que tu tensión cuando ves el parte meteorológico. El clima sin duda ha cambiado y las estaciones están por revisar, sí, pero lo que está cambiando más rápido es la forma en la que todo esto afecta a nuestra vida cotidiana. Y no es catastrofismo, es solo observación. Y asumirlo con serenidad —y algo de inteligencia práctica— es la única forma sensata de avanzar, porque el resto puede no estar en nuestras manos. Del mapa del tiempo a tu barrio: clima extremo que ya notas en tu día a día Las DANAs son más intensas. Las lluvias, más cortas y brutales. Las olas de calor, más largas y frecuentes, igual que las noches tropical...
Durante décadas hemos consumido por inercia, por imitación, por ansiedad, por desconectar, por aparentar o simplemente porque “toca”. Y ahora, casi sin darnos cuenta, estamos entrando en lo que parece una nueva era:la del bienestar consciente , donde cada elección, desde una crema facial hasta unos auriculares, habla de algo mucho mayor que el producto en sí mismo. Quizá solo sea una tendencia más, pero en realidad parece ser un síntoma de que la gente está cambiando o "despertando" y, sea por una cosa o por otra, nos guste o no, esto está redefiniendo industrias enteras y todo el ecosistema comercial. El bienestar ya no es un lujo: es una estrategia personal Antes, cuidarse era un extra, algo opcional que podías considerar o no en tus rutinas o en tus prioridades y ahora se está convirtiendo es un requisito mínimo de supervivencia emocional y general. ¿No te parece un cambio fantástico? Yo sí que lo creo. El ritmo actual nos ha enseñado que si no hacemos pausas, el cuerpo...