A veces la vida nos da uno de esos vuelcos que nos ponen del revés y, al mirar atrás, parece que se trate de otra vida y de otra persona. Hace unos tres años yo tenía una proyección muy diferente a la que podría tener ahora, incluso llegué a imaginar una vida feliz en familia que se desvaneció por completo y con secuelas que pesan bastante todavía. Pero bueno, eso pasó, desapareció. Otra mudanza, otro entorno, otros objetivos... Otra vida. Yo tengo mi "tierra", mi pequeño hogar o refugio en el que he vivido muchos buenos momentos y algunos bastante malos, pero sé que lo tengo. Ese sitio que siempre va a estar ahí y siempre me va a acoger, pero mi alma viajera no se ha apaciguado con los años ni tampoco con las mudanzas. Ahora creo que mi hija necesita arraigo para crecer y descubrir el mundo desde la seguridad de un hogar sólido, sin embargo a veces vuelvo a fantasear con conquistar otras cimas. ¡Pobre ingenua! Ni si quiera soy capaz de recuperar mis pequeños hábitos de ant...
Voy a contarte algún secreto. A mí también me ha costado un poco cambiar mi relación con el dinero y mi forma de verlo. Para mejorar mi situación tuve que hacer un gran trabajo consciente y lo primero de todo fue darme cuenta de que tenía conceptos marcados a fuego que me estaban saboteando. Y es que mi familia es humilde, mis abuelos eran agricultores y han trabajado duro toda su vida, de lunes a domingo. Por eso, creencias como "nadie se hace rico trabajando" u otras que relacionan la pobreza con la honestidad y los valores y la riqueza con la podredumbre y el engaño seguían latentes por ahí por mi cabeza como si fueran verdades universales. En mi familia es así, para nosotros las buenas personas son las personas trabajadoras, siempre dispuestas a ayudar y desprendidas, porque dan todo lo que tienen. Así que en algún momento yo he querido ser así también y he dado quizás más de lo que me convenía, porque guardar para mí estaba relacionado con conceptos egoístas y negativos...