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Las paradojas de la vida con y sin 40

Vaya paradojas ¿no? Estamos tratando más con nuestros vecinos ahora que en todos los años que llevamos cruzándonos con ellos por el ascensor, el rellano o la calle. Paradojas de la cuarentena, ahora cualquier persona mola y les deseamos a todos lo mejor.

Igualito que cuando te pasas con las cervezas ¡esto es la exaltación de la amistad en estado puro! Yo hoy me he sentido tentada a publicar que quiero a todo el mundo muchísimo ¡vaya tela! También cuenta que ya se me fue la regla y vuelvo a estar a tope y sin dolores ni molestias de nada.

Eso sí, el viernes trabajando hasta las 23:00, ayer hasta poco más de las 21:00 h y expectativas de cobrar... Se van esfumando. Cuando llegue el momento de pagar el alquiler sí que me va a dar la risa de verdad.

Aun así ayer fue un día fantástico, con ese solazo que parecía mentira. Yo, como tengo un balconcito peque, me saqué la comida, el vino y la cuna de los gatos fuera e hice un picnic estupendo a la hora de comer. Y ahí sentada en el suelo con los gatetes me zampé las alcachofas con huevo duro y lo que quedaba de vino blanco. Pasé un ratito estupendo. Y luego café ¡perfecto todo!

Empezamos a gastar las videollamadas tanto como antes usábamos el whatsapp. Es bonito. La app DUO para videollamadas en grupo y el Zoom (su versión para pc o móvil, tipo orgía) se llevan la palma en estos días. Por no decir que nunca antes habíamos estado tan activos en las redes sociales.

Supongo que de alguna manera empezamos a valorar nuestro entorno y nuestras relaciones sociales ¿no te parece? Algún día tenía que llegar esta dosis de consciencia ¡no está mal!

Y ahora que tanto echamos de menos lo que no tenemos ¿has pensado alguna vez en qué te gustaría hacer si no hubiera nada que te atase? Sin gatos u otras mascotas, sin hipoteca, sin hijos, sin marido o mujer, sin trabajo, con dinero (por no ponerlo todo negativo). ¿Qué harías con tu vida ahora mismo? (Esto estaría bien que me lo contaras en comentarios).

Seguro que has oído alguna vez a alguien de tu entorno contar que no está enamorado, pero que sigue con su pareja por tal o cual excusa. Los que se pasan la vida discutiendo, pero en cierta forma lo aceptan porque están acostumbrados a esos roles y a esa relación. Y quizás los peores son los que buscan venganza y cada vez que su pareja hace cualquier cosa les castigan de alguna manera ¿de estas conocéis a alguien? Lo más ridículo es castigar al otro sin sexo, es algo que nunca entenderé, porque también afecta al castigador igual que al castigado ¡de risa!

Creo que cuando estamos en una mala relación de alguna forma deberíamos asumir nuestra parte de culpa y, bien decidimos hacer lo posible por sacarla adelante, poniendo de nuestra parte ¡claro está! O bien aceptamos que la otra persona no va a ser feliz con nosotros ni nosotros con ella y simplemente lo dejamos correr.

Tengo unos amigos que sin duda están hechos tal para cual, pero no se puede ser más... ¿Extraño? Se separan y cargan el uno contra el otro, pero más artillería que en la segunda guerra mundial. Vuelven juntos y se controlan el uno al otro hasta las horas a las que se conectan al móvil, de día o de noche. Hasta el punto de no dejarse salir de casa ¡absolutamente demencial! Pero siguen juntos, hasta que lo dejan de nuevo y vuelven a juntarse. Creo que son el sumun de la toxicidad, pero ambos dos ¡la pareja perfecta!

Las personas somos así de descerebradas en ocasiones. Como cuando nos quejamos de lo que nos pasa, pero no hacemos nada por cambiarlo, simplemente es más sencillo quejarse o seguir disfrutando de la horrenda vida que tenemos. Simplemente nos hemos adaptado a nuestra rutina tanto que se ha convertido en nuestra miserable zona de confort, aunque la detestemos.

Salir de ahí es más complicado y requiere de valentía, esfuerzo y un nuevo plan. No es apto para todo el mundo.

Por otro lado, llevamos ya tiempo pidiendo vacaciones para estar más en casa y ahora ¿por qué nos cuenta tanto quedarnos en ella? No es tan difícil. Es el segundo fin de semana en cuarentena y ayer volvió a haber cola en las carreteras (sobre todo en la de Barcelona) por la cantidad de coches que trataban de salir ¿tienen que poner más multas para que esto no vuelva a pasar o ha tenido que salir Sánchez a avisar de que se va a endurecer el estado de alarma? Seguramente después se oirán quejas por las restricciones. Y en el otro extremo, siempre están los que esperan que el Gobierno actúe como el padre de todos y nos diga lo que podemos o no podemos hacer y nos dé cuando no tengamos y nos quite cuando sí.

Perdón, no quería entrar en politiqueos porque este blog no es para eso. Pero hay que ver cuántas paradojas a nuestro alrededor.

Estamos haciendo historia y dentro de 10 años quizás salgamos en los libros de texto de secundaria (espero que nos saquen guapos).

Es una maravilla la cantidad de cosas que tenemos a nuestro alcance. Todo lo que puede hacerse en este mundo tan grande y la mayor limitación que tenemos somos nosotros mismos. Cada vez que pensamos o nos decimos en voz alta "no voy a poder", "esto no es para mí" o "se me pasó el arroz", nos estamos saboteando.

¿Sabes que si te hablas así de mal al final tu subconsciente podría creérselo? ¡Haz el favor! Un poco de entusiasmo por vivir, conocer y aprender. ¿Quieres salir todos los fines de semana a descubrir pueblos, rutas o lugares nuevos? Pues sal. ¿Quieres ir de viaje solo? Pues no te pierdas esa experiencia. ¿Quieres estudiar una carrera y pasan de los 40? Hazlo, es genial y te encantará.

Adelgazar, hacer deporte, estudiar, salir de casa, viajar, empezar a correr... Todo está a nuestro alcance, a no ser que tu médico diga lo contrario.

Podemos afrontar esta situación como si fuera un reset y trazar una nueva línea o una nueva vida para nosotros, como si tuviéramos otra oportunidad.

Ahora, si pudieras cambiar tu vida ¿qué es lo primero que harías?

Muchas veces pienso en mi amiga Verónica. Hace un par de meses quería buscar un unifamiliar en alquiler con al menos 8 habitaciones para mudarse con su marido, su hija y otras personas. Para convivir todos juntos y compartir gastos, tareas y ocio. Y creo que cada día que pasa me parece mejor idea.

Quizás dentro de unas décadas sea eso lo que más me apetezca. Tener mi habitación privada dentro de un colectivo amigo y vivir rodeada de las personas con las que quiera estar.

Quizás me mude al pueblo cuando todo esto pase y haga allí mi reset de vida, junto a mi familia y rodeada por la preciosa Sierra de Espadán.

Y tú ¿qué harás cuando todo esto termine?

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